mac_os_x_leopard

Como prometí nos vamos a la otra cara de la moneda de mi historia como switcher. Aunque tal vez no cabría hablar de “switcher”, en el sentido de un usuario que se cambia de Pc a Mac, porque en realidad soy usuario de ambos sistemas. Y creo que por esa razón soy de los que echan de menos algunas características de Windows en Leopard y al contrario. Porque desde que los Mac llevan dentro procesadores Intel, eso es en realidad lo que marca la diferencia de cara al usuario. Y diferencias hay, aunque a primera vista el manejo de un PC con Windows sea muy similar al de un Mac con Leopard. Y es que por mucho que me digan los fanáticos de Mac, en mi opinión Apple no remata las funcionalidades de su SO. Como todo el mundo dice, es muy bonito (aunque sobre gustos colores) y muy fácil de manejar. Y puede que sea verdad. Pero cuando uno lleva trabajando con él un cierto tiempo, se da cuenta de que algunos mitos que corren sobre Leopard, no son más que eso, mitos. Uno de ellos es que los Mac nunca se cuelgan. Yo nunca fui tan ingenuo como para creer una afirmación tan absurda como esa, pero creía al menos que Leopard sería más estable que digamos Windows Xp (que ya lo es, y mucho en mi opinión). Pero remitiéndome a las pruebas, empiezo a albergar la sospecha de que en ese sentido Xp y Leopard andan muy parejos. Decir por ejemplo, que a los pocos días de uso, el Finder se colgó sin motivo aparente, y que alguna que otra vez, al insertar tarjetas SD pasa también lo propio. Las aplicaciones también se cuelgan de vez en cuando. Es decir, que no noto ninguna mejoría en este aspecto respecto de Xp, que repito, en mi opinión es el mejor SO que Microsoft ha lanzado en toda su historia. Pero también hay ciertos detalles de Leopard que me irritan bastante. Uno de ellos, que las ventanas solo se pueden redimensionar en la esquina inferior derecha de las mismas, lo que resta maniobrabilidad cuando por ejemplo, tenemos muchas abiertas. Por otro lado, no existe la posibilidad de maximizar las ventanas a pantalla completa (increíble pero cierto), salvo instalando un plug in, que yo todavía no he sido capaz de ejecutar (me pide una librería de no sé que que todavía no he encontrado), ni de realizar mosaicos verticales u horizontales. Al mismo tiempo, una aplicación suele desplegar más de una ventana al ejecutarse, quedando todas ellas “a su bola”, siendo bastante incómodo en muchos casos llevarlas al primer plano u ordenarlas (por ejemplo, la versión para Mac de “The Gimp” es un desastre en cuanto a la gestión de las paletas por este motivo). También es difícil acostumbrarse a no tener todas las tareas en la barra inferior, puesto que el dock se limita a dar cuenta de los programas que se están ejecutando. Y una vez abiertos, siguen siempre en segundo plano (siendo un misterio para mi todavía los recursos que consumen así). Es también un tanto extraña la manera en la que se usa el shortcut cmd+tab para pasar de una aplicación a otra (como en Windows), puesto que solo nos ofrece la barra de menu principal del programa en cuestión, pero no nos abre ninguna de sus ventanas (aunque he de admitir que tal vez esté haciendo algo mal, o simplemente desconozca como se hace). Sin embrago, lo que no admite discusión es que la variedad de programas en general para Mac (y de videojuegos en particular, aunque yo no sea muy jugón) es notablemente inferior que para Windows. Y es más (algo que no hubiera imaginado antes de meterme en este mundillo) las versiones para Leopard de algunos programas de Windows, son bastante más cutres que para este segundo (por ejemplo Skype, y el mencionado “The Gimp”, son bastante superiores en Windows).

Por todo ello, estoy planteándome seriamente instalar Windows 7 en una partición del Mac en cuanto esté disponible. Tal vez sea esa la única manera de tener lo mejor de los dos mundos.