Por fin Enrique Dans ha sacado su dichoso libro. Para justificar lo injustificable y esconder la incoherencia de poner en el mercado un libro por el que cobrará derechos de autor, y en obsoleto papel, Dans se despachó con esta entrada en la que intentaba cuadrar el círculo, pero en la que más bien acabó convirtiéndose en el caníbal vegetariano. Si no, no se entiende tanta hipocresía, tanta incoherencia, y tanto afirmar algo y lo contrario, y el decir una cosa y hacer otra bien distinta. Bueno, sí se comprende: Dans siempre ha barrido para casa, y ha intentado exprimir al máximo las tetas de la web 2.0 para llenarse los bolsillos a costa de los pardillos que lo siguen y abrazan sus teorías. En un país normal, después de vérsele tanto el plumero, tendría que haber recogido los bártulos e irse para casa. Pero recordemos que esto es España, y Belén Estéban sigue viviendo década tras década de lo de siempre, y su circo parece no tener fin. Esperemos que con Dans sea distinto.

Curioso también, como alguien que se autoproclama el defensor de los derechos de expresión de los internautas, no me permita publicar ninguna clase de comentario en su blog como “cambiosocialya”, y tenga que esconderme en nicks anónimos para conseguir verter mi opinión de vez en cuando, y cuando al señorito Dans le parece que mis razonamientos no hacen que afloren todas sus incongruencias.

Para terminar de dar el triple salto mortal, Dans publica (en el papel de Expansión, una vez más, y protegido por los obsoletísimos derechos de autor) este panfleto/artículo en el que vuelve a manipular y marear la perdiz para intentar lo imposible: convencer a los demás de lo que ni él mismo se cree.

Vuelve a arremeter contra la Ley de Economía Sostenible, manipulando y ofreciendo argumentos falaces, como siempre. Al lector que tenga cierto interés en el tema, le recomiendo que ponga en duda cualquier “dato” que Dans ofrezca para apoyar sus teorías, porque suele o bien directamente inventarlos, o como mínimo tergiversarlos, a sabiendas de que el lector medio se tragará en bloque lo que diga, sin intentar comprobar por sus medios si lo que se afirma es cierto o no (que casi nunca lo es).

Vuelven los comentaristas afines a Dans a poner el grito en el cielo por una disposición final de la Ley que ni siquiera está en vigor, y que claramente está destinada a acabar con las webs que se lucran con material ajeno, tipo Mininova, Seriesyonkis, y un largo etcétera, sitios que vulneran claramente las leyes internacionales en materia de derechos de propiedad intelectual. Los que censuran en sus blogs, parecen muy preocupados por la libertad de expresión de los internautas, libertad que en ningún momento está amenazada por la ley. Se dice que se pone en manos de una comisión administrativa la defensa de derechos que corresponden a un juez. Cosa del todo falsa, porque solo en una mente deformada por Internet puede caber la idea de que una web con enlaces a películas “expresa” algo más que la voluntad de sus creadores de forrarse a costa del trabajo de otros. Es claro que la comisión intenta crearse para tutelar estos derechos de la única manera eficaz: con la rapidez que precisan, y que un juez no puede darles. Si se esperara a una lenta resolución judicial, el daño ya estaría hecho para cuando recayera sentencia. Sin embargo los críticos con la ley se empecinan en que servirá de excusa para cerrar las webs que al gobierno le venga en gana. En caso de que así fuera, yo sería el primero en salir a la calle para protestar por tal medida. Pero mientras tanto, vamos a darle una oportunidad a una ley que ni siquiera está en vigor.

Todos podemos ser autores en algún momento de nuestras vidas (si lo es Dans, definitivamente lo puede ser cualquiera). Y en ese momento seguro que muchos (como el mismo Dans) ven las cosas desde otra perspectiva, y quieren que sus derechos se respeten. Solo deben temer a la ley aquellos que no crean nada, y quieren lucrase con creaciones de otros

copyright

Me gustaría reproducir aquí un debate que se produjo ya hace unos días en el blog del aspirante a Gurulollas del Año Julio Alonso. La discusión es de un nivel mucho más alto del que se suele ver por foros y blogs de Internet, en los que los que intervienen son claramente adolescentes con un nivel de formación que deja mucho que desear, como se deduce de sus errores gramaticales y ortográficos. Por eso creo que la conversación merece ser leida desde aquí. Porque los que le dan réplica al señor Alonso tienen un nivel intelectual claramente superior al de este gurulollitas.

La negrita cursiva, cortesía del usuario Nexus 2.0. 

El texto después del salto.

(más…)

 

captain-copyrightCuando las cosas están basadas en leyes absurdas y antinaturales, se vuelven sumamente complicadas. Que se lo digan al Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que en su intento por defender a la industria de los contenidos de su país, utiliza habitualmente como regalo para otros mandatarios extranjeros productos de dicha industria, conocida precisamente por hacer esta práctica notablemente difícil.

Así, la primera hazaña del Presidente fue ni más ni menos que regalar al Primer Ministro británico, Gordon Brown, un estuche con veinticinco películas clásicas americanas en DVD… codificado para la región 1, es decir, que el Primer Ministro no podría ver en el reproductor de DVD de su casa sin ponerse a romper previamente la protección geográfica (nada que sea imposible de hacer, por supuesto, pero que parece una forma poco adecuada de tratar un regalo diplomático 🙂

Pero si el primer regalo del Presidente Obama pretendía convertir al Primer Ministro británico en un supuesto delincuente contra la propiedad intelectual, con el segundo se ha superado decididamente: ha convertido en delincuente a la Reina de Inglaterra. Efectivamente, el regalo de los Obama a Her Majesty the Queen ha consistido ni más ni menos que en un iPod cargado con música y vídeo, algo que, según los abogados consultados, los convierte a ambos en delincuentes: dado que los productos adquiridos por una persona no son “poseídos” sino únicamente “licenciados”, el comprador no tiene derecho a venderlos o regalarlos posteriormente. Toda forma de redistribución está terminantemente prohibida.

La mejor demostración de que las leyes son absurdas viene cuando se comprueba que son imposibles de cumplir. En algún momento los políticos dejarán de defender pseudoderechos abusivos y absurdos inventados hace menos de cien años, y recuperarán el sentido común. Los consumidores ya lo hemos hecho.