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Reflexión a partir de un vídeo de Martin Varsavsky

Este vídeo del conocido empresario de origen argentino Martin Varsavsky, me lleva otra vez a hablar (en parte también a raíz de un comentario al anterior post sobre el tema) sobre la responsabilidad moral de los empresarios en la crisis económica que vive España. Es evidente, como ya dejaba ver en la anterior entrada, que no todos los empresarios actúan inmoralmente y que … Read More

via ¡Cambio social ya!

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Ricardito haciendo de las suyas, una vez más. Pobre hombre.

Ayer se despachaba el capullito de Ricardo Galli este post en el que viene a decir (ya les ahorro yo el suplicio de leerlo) que la prensa tradicional manipula las noticas, y la "información 2.0" es mucho más veraz, a cuento de un artículo en el que El País llega a la conclusión de que el mercado de las tablets (léase el iPad, por ejemplo) combinado con la costumbre patria de descargarse por la patilla toda clase de contenidos (en este caso libros … Read More

via ¡Cambio social ya!

Magnífico retrato del mundo bloguero español a través del análisis de un caso cortesía del señor Donen Rike Dans.

Hace poco El Desclasado, en esta entrada debatía acerca de la evidente falta de independencia de los medios de comunicación en España. La conclusión, era que en contra de lo que en un primer momento puede parecer, esta dependencia de los medios no sirve a intereses políticos (tal vez es esto lo que quieren hacer ver a los ciudadanos los mass media) sino que simplemente los grandes grupos empresariales de comunicación españoles, se venden, como no … Read More

via ¡Cambio social ya!

Impresionante la “estética” de algunos “empresarios” de las TICs españoles.

De la responsabilidad moral y social de los empresarios Llevaba tiempo queriendo hablar de este tema, el de la responsabilidad moral y social de los empresarios, sin saber exactamente la manera en que quería hacerlo, cuando prácticamente por casualidad di con un post de Carlos Blanco que me hizo reflexionar sobre este tema y sobre otros más que lo tocan tangencialmente. Carlos Blanco tiene toda la pinta de ser un tipo bastante peculiar (aunque admito que solo es una especulación, puesto que no tengo e … Read More

via ¡Cambio social ya!

A petición popular, voy a insertar de vez en cuando alguna entrada de los extintos The Tuituza Chronicle.
Comenzaré con esta dedicada a Martin Varsavsky, puesto que como ya he dicho en más de una ocasión, este hombre me parece un misterio. En este momento sería incapaz de decir si se trata de un cancamusero más, de un vendedor de humo o de un emprendedor de éxito. Por eso me gustaría recibir opiniones desde aquí de este interesante personaje.

La entrada original, cortesía de Google reader:

– Esto parece importante:

La Web 3.0 será la Web Visual

Hace ya varios años que me vienen haciendo la misma pregunta en las distintas conferencias en las que participo y para la cuál, hasta ahora, no tenía una respuesta concreta: ¿quién sucederá a la Web 2.0? ¿Qué viene luego de los contenidos generados por los usuarios o del P2P? Ahora estoy bastante seguro que será la Web Visual, entendiendo visual como lo opuesto a las webs basadas en textos. No estoy diciendo que en Internet no habrá más textos o que el texto va a morir, pero si creo que su importancia como el motor principal de Internet está decreciendo, mientras que todas las otras formas de comunicación audiovisuales están aumentando rápidamente. Y esto es a lo que llamo la Web Visual.

– Parece pero no, sólo es otra gilipollez.

– Hay pasajes impagables:

cuando ahora leo un libro los encuentro faltos de imágenes y hasta aburridos en algunas partes, sobre todo en aquellas que explican con un largo texto algo que podría ser mejor representado con una imagen.

Tranquilo, Martín, no desesperes, dentro de poco, “El guardián entre el centeno” versión fotonovela.

– ¿Le compramos un cómic? O mejor un cuento troquelado.

– Confío en que las instrucciones de la fonera vengan bien ilustradas.

– ¿No está un poco grande como para decir que lo aburren los libros sin dibujitos?

– Ya lo comentamos aquí cuando el capachuchos se puso a hablar de qué error había cometido grabando vídeo en baja calidad: está preparando la cabeza de la gente para que le compren la fonera con esteroides, pegatinas en plan “web visual designed” incluidas.

– Está claro que el capachuchos no ha leído “Farenheit 451” y que de haberlo hecho… ¡Está con los bomberos! No hay nada como una buena hoguera.

– ¡Martín va con los FONberos!

– ¿Será el nuevo logo de la FONbera una salamandra?

– Y una tele interactiva con gente gritándose unos a otros cosas sin sentido y ya lo tenemos servido.

– Cuando publiques el post estas referencias no las va a entender nadie.

– Somos unos pedantitos…

– ¿Le regalamos la peli de Truffaut? Sería el círculo dentro del círculo, o la implosión de la ironía.

Ventana externa
– ¿Está diciendo Martín que los blogs personales pasarán a ser videoblogs? ¿Un tío leyendo su rollo a la webcam como la pintamonas? Joder, espero que no, a ver cómo coño haces una lectura diagonal en un Reader con 50 videoblogs… Y conmigo no contéis, ¿eh?, que tengo muy mal primer plano.

SkanksinNYC

Increíble la cara que se gasta el amiguito Dans en esta reciente entrada, en la que intenta amedrentar a la gente que se defiende de sus insultos y amenazas, de los que fuimos testigos aquí. Patético e hipócrita a partes iguales. El post original para el que tenga estómago de leerlo:

El caso de Liskula Cohen, una modelo canadiense residente en Nueva York que fue reiteradamente insultada en un blog creado especialmente para ello, “Skanks in NYC”, nos lleva a una discusión permanente en la historia de la web: la aplicabilidad de unas leyes que nunca fueron diseñadas para un entorno electrónico, y los límites de cuestiones como la libertad y el anonimato.

El blog en cuestión, alojado en Blogger, tenía únicamente cinco entradas, todas fechadas hace ahora exactamente un año, el 21 de Agosto de 2008, todas ellas anónimas y de naturaleza clara y abiertamente difamatoria hacia la modelo. Ahora, un juez ha obligado a Google a entregar todos los datos que posea, tales como dirección IP o correo electrónico, que puedan conducir a una identificación del autor del blog, con el fin de proceder posteriormente a un juicio en el que puedan depurarse las correspondientes responsabilidades. El autor, que ha retirado la página y contratado un abogado, ha intentado escurrir el bulto arguyendo un uso supuestamente retórico y cómico, que obviamente no ha convencido al juez: defender que textos como psychotic, lying, whoring still going to clubs at her age, skank” son de naturaleza humorística y no difamatoria es algo que tiene sus dificultades.

¿Significa ésto, como han comentado algunos artículos, el fin del anonimato en Internet? En mi opinión, no es así. Internet permite, obviamente, un nivel de anonimato mayor que aquel al que estábamos acostumbrados antes de su popularización. La red puede hacer muy difícil identificar al autor de algo, pero eso no significa una patente de corso para que ese autor pueda hacer lo que buenamente quiera o esté al margen de la ley. El anonimato es, desde mi punto de vista, un derecho fundamental de las personas y en muchas ocasiones, como en el caso de regímenes políticos de naturaleza opresora o liberticida, una muy buena recomendación. Pero los derechos tienen sus límites, y normalmente esos límites suelen estar donde entran en conflicto con los derechos de otros. Una cosa es usar el anonimato para expresar opiniones, y otra hacerlo para acosar a una persona en concreto y perjudicar su reputación de manera directa (en este caso, la modelo afirma haber perdido contratos de representación de marcas debido a la imagen que este blog estaba proyectando sobre ella).

Los límites de delitos como el libelo y la difamación están presentes y claros en la mayoría de los ordenamientos jurídicos – o al menos, todo lo clara que puede llegar a ser su determinación, que se basa en demostrar cuándo la opinión deja de serlo y pasa a ser declarativa de unos hechos que se afirman reales – desde mucho antes de existir Internet. Internet no está al margen de la ley, simplemente precisa, en muchos casos, a la adaptación de las leyes para que éstas puedan mantener su naturaleza en su contexto. Una difamación, un libelo o un acoso lo son igual dentro de Internet y fuera de Internet. Internet no está al margen de la ley ni sería nada bueno que lo estuviese. En Internet, algunos aspectos pueden tener factores diferenciales, estar sujetos a efectos Streisand más o menos marcados, incrementar la dificultad de la identificación del autor o someter los hechos a problemas derivados del ámbito de la territorialidad, pero eso no quiere decir que no sean delitos y deban ser perseguidos en la medida de lo que resulte posible y razonable. En este caso, que Google revele los datos que posea del autor es algo completamente lógico dado que le está siendo solicitado por un juez, y Google, como cualquier otro, tiene que someterse al ordenamiento jurídico correspondiente.

El anonimato debe seguir siendo un derecho en Internet. Pero con todo derecho, viene la obligación de ejercerlo con responsabilidad. El caso “Skanks in NYC” tiene, desde mi punto de vista, muy poco que ver con Internet: es un simple caso de difamación que debe ser juzgado con arreglo a las leyes que regulan el delito de difamación.