Clonando día a día


oldTVLa televisión ya no es la reina de la tarta publicitaria. Leo en The Guardian que el Reino Unido se ha convertido en la primera de las grandes economías mundiales en la que Internet supera a la televisión como canal publicitario. Tras un crecimiento anual del 4.6% medido entre el primer semestre de 2008 y el de 2009, la inversión publicitaria en Internet ha alcanzado los 1.750 millones de libras, un 23,5% del total de los presupuestos publicitarios. En el mismo período de tiempo, la televisión cayó un 17% para situarse en los 1.600 millones de libras, lo que supone un 21.9% de cuota de mercado. En Dinamarca, una economía más pequeña y con menor valor como referencia, la inversión publicitaria en Internet superó a la realizada en televisión por primera vez durante el segundo semestre del pasado 2008.

La televisión ha sido el soporte publicitario más importante durante los últimos cincuenta años. Internet la ha superado en poco más de una década, un momento que se calculaba que tendría lugar a finales de este año, pero que la crisis económica ha contribuido a adelantar en seis meses. Según los datos de la IAB, del total de 1.750 millones de libras invertidas en publicidad online, un 60% lo ha sido en publicidad en buscadores, hasta un total de 1.050 millones, lo que supone un crecimiento del 6.8%. Los clasificados en la red experimentaron un crecimiento del 10.6% hasta situarse en 385 millones de libras, un 22% del total de publicidad online, mientras que la publicidad de display descendió un 5.2% hasta los 316 millones y medio, un 18%, un porcentaje que veremos crecer mucho a medida que vayan apartándose vicios del pasado y evolucionemos hacia formatos con más valor añadido y adaptados al medio.

Una evolución de mercado que veremos paralelizarse progresivamente en otros mercados: la cuestión es tan sencilla como la elección entre un canal unidireccional y otro bidireccional. El que el segundo crezca más que el primero es simplemente una cuestión de penetración de uno frente al otro, y de madurez del mercado publicitario. A medida que el uso de Internet alcanza cada vez más segmentos demográficos en la población, los anunciantes van dándose cuenta de que un canal ofrece más posibilidades que el otro, y operan en consecuencia: la publicidad en la red permite segmentaciones infinitamente mejores, impactos de mucha mejor calidad, mediciones extremadamente más fieles y respuestas en muchos casos inmediatas, además de permitir la entrada de anunciantes de todo tipo, incluso los más pequeños: superar a una televisión cuyos formatos no han evolucionado prácticamente nada desde sus inicios y en la que tanto la cualificación de la audiencia como la medición de resultados se realizan mediante muestreos era, simplemente, una cuestión de tiempo y de lógica.

meneame-statsFinalmente, Google Trends for Websites ha publicado las estimaciones de Menéame y de los sitios que utilicé como referencia para la comparación el pasado día 1 de Mayo para analizar el efecto de aquella supuesta “rebelión de usuarios” que tuvo lugar en la página el 30 de Abril de 2009. Mi diagnóstico en aquel momento era totalmente claro, y se desmarcaba en gran medida de lo comentado por otras personas: mientras yo afirmaba que allí no había ocurrido absolutamente nada de trascendencia y que las estadísticas futuras del sitio ni lo notarían, la mayor parte de los comentaristas pronosticaban desde el Apocalípsis hasta el Éxodo: desde la catastrófica desaparición de la página, hasta masivas migraciones de usuarios a nuevos sitios competidores que se revelaban repentinamente como lo mejor que se había inventado desde que el pan viene en rebanadas, pasando por clarísimas conspiraciones mías con el responsable de la página y análisis completamente sesgadoscarentes de rigor basados en mi amistad con él.

Pero vamos con la única verdad, la de los datos: en la ilustración de esta entrada (que no es un electrocardiograma aunque lo parezca, sino el gráfico de Google Analytics que recoge las páginas vistas en Menéame entre el 27 de Abril y el 14 de Julio 🙂  la estabilidad, una característica habitual de Menéame, es absoluta. El efecto del día 30 de Abril es un pequeño pico en páginas vistas, tras el cual el nivel retorna a la media de manera inmediata. Un test de diferencia de medias aplicado al mes de Abril frente al de Mayo revela lo mismo que la visualización del gráfico: que no existen diferencias significativas entre ambos meses. En la gráfica estimativa de Google Trends que incluye otros sitios a efectos de comparación, los resultados son razonablemente consistentes: sólo uno de los sitios llega a aparece en la gráfica, y mantiene su evolución a lo largo del período de estudio. Los otros dos sitios, aquellos “grandes beneficiados” hacia los que supuestamente iban a migrar en tropel las miríadas de usuarios descontentos de Menéame no llegan ni a aparecer, o lo hacen de manera puntual. Si bien los datos de Google Trends for Websites deben interpretarse con cierta cautela debido a su carácter estimativo, los resultados son perfectamente consistentes: el resultado de la supuesta “rebelión generalizada”, de aquella “toma de La Bastilla digital”, se restringen únicamente a un mínimo pico de páginas vistas correspondiente al día del incidente, para desaparecer completamente de manera inmediata después. Ni rebelión, ni generalizada. Escandalosa tal vez en el momento debido a la capacidad del sitio para la comunicación instantánea, pero nada más.

Los datos son los datos, y dicen lo que dicen. Curiosamente, en su momento me limité a hacer un análisis aséptico, en el que, además, no pretendía tomar ningún partido. Con Ricardo no llegué ni siquiera a hablar hasta dos días después, cuando le llamé por otro tema no relacionado. Mi análisis se basaba una estimación del número de usuarios presuntamente “rebeldes”, en un análisis de su peso sobre el total de usuarios únicos, y en una observación de la serie temporal de las estadísticas de Menéame y de su coeficiente autorregresivo (es decir, de la dependencia de la serie temporal de sus valores anteriores), algo que llevo a cabo habitualmente de manera sistemática cuando utilizo el caso en clase. Por supuesto, como todo sitio social, Menéame es y se debe a sus usuarios, pero es un sitio suficientemente robusto como para no ser sensible a la rebelión de un pequeño grupo de éstos. El funcionamiento del sitio persiste, y la incorporación de nuevos usuarios también lo hace, a un ritmo muy superior al teórico abandono de los “rebeldes”. En la práctica, nada. Ni una simple perturbación más allá del efecto inmediato de incremento de páginas vistas, similar al de una autopista que se atasca en un sentido cuando hay un accidente en el otro. De hecho, esta entrada puede terminar exactamente igual que la de hace mes y medio:

Escandalosa, sí. Importante, en absoluto. No hay ninguna razón de fondo que justifique el ruido provocado. Circulen, aquí no hay nada más que ver.”

hamburgerReunidos en Hamburgo el pasado 26 de Junio, un nutrido grupo de editores de prensa decidió iniciar la guerra contra Internet publicando la llamada “Declaración de Hamburgo“: con frases como “el acceso universal a nuestras páginas web no implica necesariamente acceso gratuito”, “no queremos ser obligados a  entregar nuestra propiedad sin haber concedido permiso” o “muchos se están aprovechando del trabajo de autores y editores sin pagar por ello”, la prensa decide reclamar su derecho a hundirse por el mismo camino y con las mismas formas que otras industrias como las discográficas, repitiendo incluso los mismos errores cometidos por éstas. La prensa pretende incluso imponer su propio DRM, denominado en este caso ACAP, con el que supuestamente “proteger” sus contenidos de la “voracidad” de terceros.

Los editores son la enésima industria que, descontenta con los cambios que Internet trae consigo, pretende cambiar las reglas de Internet a su antojo reclamando la protección de las leyes, el desarrollo de un nuevo marco legal a su medida. Quieren ser “más iguales que otros”: que los motores de búsqueda los tengan que indexar de manera privilegiada, o que su contenido no pueda ser reutilizado o incluso vinculado sin su permiso y sin el preceptivo pago. Ante la crisis, en lugar de intentar cambiar nosotros para adaptarnos al entorno, intentemos tozudamente que sea el entorno el que cambie para adaptarse a nosotros. Porque nosotros lo valemos. LaDeclaración de Hamburgo es lo más parecido a un suicidio colectivo que he podido ver en mucho tiempo: en lugar de Declaración de Hamburgo, deberían haberla llamado “La colina de la hamburguesa“.

¿Qué es lo que realmente pretenden los editores? Simplemente, que cualquiera que pretenda hacer algo más que leer su información, deba pasar por su control. Quieren poder definir el uso que terceros dan a su información, definirlo con sus propios metadatos en dicha información, y obligar a los motores de búsqueda a que acepten esos metadatos, en lugar de utilizar las reglas y sistemas de control que éstos ya tienen. En algunos casos, pretenden cobrar por la utilización de citas a partir de un numero de palabras determinado, controlar la reutilización de sus noticias en agregadores y filtros sociales, o incluso “regular” el uso de algo tan propio de la naturaleza de Internet como los vínculos. Resulta tristemente paradójico: mientras los que saben de la red buscan a toda costa incrementar el número de enlaces entrantes, los editores van a pretender “regularlos”. Pretenden ser los “propietarios de las noticias”, como si las noticias pudieran tener un propietario en lugar de ser simplemente cosas que pasan y que cualquiera puede contar. Terminarán queriendo cobrarnos por comentar las noticias a la hora del café.

A vuelta de verano empezaremos a vivir, uno detrás de otro, diferentes episodios en la batalla de los medios por obtener “privilegios” en Internet, por conseguir “ser más iguales que otros”. Veremos ataques contra Google News, posiblemente contra agregadores como Digg o Menéame, y tal vez incluso contra blogs que comentan o vinculan noticias aparecidas en la prensa. Intentos de los editores de protegerse de sus propios fantasmas, invocando una legislación de propiedad intelectual que necesita urgentemente ser redefinida, porque ha perdido todo su sentido en la era digital. Internet no tendría porqué suponer el fin del periodismo. Solo el de aquel periodismo que se niegue a adaptarse a Internet.

googlechromeos

Pasaba por aqui dijo…

Lo de los fieles de Enrique es de estudio sociológico. Me fascina ver cómo no se dan cuenta de que Enrique se limita a disparar a todo lo que se mueve (lo que ni siquiera hace a base de iniciativas propias; se limita a traducir artículos de 3 o 4 sitios de referencia), y, como es lógico cuando las cosas se basan en el azar y no en el conocimiento, a veces acierta y a veces falla. Pero ellos solo ven los aciertos y le llaman gurú por ello. Me fascina el autoengaño, cómo eliminan de su mente los evidentes fallos de su gurú.

Cosas como lo de Mobuzz son tremendamente evidentes, pero es que parece que estos felones se olvidan por ejemplo de que:

– Enrique lleva años diciendo la idiotez de que en el futuro todo el software será libre (otro ejemplo). Que su teoría (“como académico”) de que el modelo de desarrollo de software libre es superior al propietario es una chorrada quedó demostrado con el famosísimo error de SSL en Debian, algo que significó una alarma mundial de seguridad y que el señor Dans, como no le convenía hablar de ello, sencillamente silenció, pero que ataca de raíz a la famosa teoría de que “con miles de ojos mirando el código abierto, los errores enseguida se corrigen”.

– Pero es que además la tendencia actual de poner las aplicaciones “en la nube” choca de frente (en teoría no tendría por qué, pero en la práctica es así) con la idea de código abierto, e invierte radicalmente eso de que “en el futuro todo el software será libre”. ¿Dónde está el código fuente de GMail, de Google Docs, de Google Maps, de Facebook, de Twitter, etc., etc? ¿Cuándo va Enrique a reconocer que su apuesta por el software libre es una apuesta a caballo perdedor y que contradice sus propias ideas sobre las tendencias del software? ¿Por qué los felones no se dan cuenta de esta contradicción?

– Enrique lleva años dando la brasa sobre la evolución de Ubuntu y apostando por el cercano “punto de inflexión” que empiece a hacer desaparecer a Windows de los escritorios para poner a Ubuntu. ¿Cuándo podremos decir que ha fallado? ¿Cuántos años de 1% de escritorios con Linux hacen falta para que los felones vean que Enrique simplemente practica la demagogia en este tema?

– Yéndonos a la entrada actual: ¿es que nadie se va a dar cuenta de que Enrique apostaba por Android como Google OS para Netbooks y, oh amigos, resulta que la propia Google lo niega? Bueno, sí, en los comentarios de la entrada original se da cuenta un tal Javier. Quizás le conozco 😛

– Esto me está quedando muy largo, pero no se puede dejar de mencionar a Second Life. Enrique lleva un tiempo calladito con esto (supongo que se va dando cuenta de la idiotez), pero su apuesta por los metaversos terminó siendo casi escandalosa por lo pueril e inocente. ¿Se han olvidado los felones de ello?

– Podría seguir pero no me apetece, tengo cosas más importantes que hacer. Total, al admirador babeante no le voy a convencer y al que no lo es todo esto ya lo sabe, así que…

Extraido de http://edsincensura.blogspot.com/

Evidentemente, no podría estar más de acuerdo. Pero es que Donen Rike aprovecha las características del medio para manipular y encubrir sus errores. Un blog tiene una memoria de pez, y lo que no está en la primera página es como si no existiera. De ahí que nadie recuerde sus fallos, simplemente tal vez porque la mayoría de los que comentan en la actualidad ni siquiera ha leido las entradas de Mobuzz o de Second Life, o tantas otras que dejan al descubierto que sus conocimientos no van mucho más allá de los del usuario medio, si es que llegan a eso.

Pero bueno, para eso estamos nosotros, para recordar sus cagadas.

fiestasmajadahondaEste podría ser el próximo cartel de las fiestas de Majadahonda, si un jurado tuviese a bien escogerlo. La gracia del tema es que el cartel está diseñado sobre esta fotografía mía, tomada precisamente en las fiestas de Majadahonda de hace cuatro años, de manera completamente artesanal: apoyando la cámara en la barandilla de la terraza de mi casa, y tirando con una exposición de treinta segundos a ISO 200 y f14. La foto consigue plasmar la fugacidad de los fuegos con apariencia de “solidez”, que es lo que yo buscaba, pero tampoco es realmente nada del otro jueves, y estaba destinada a quedarse ahí, en mi colección de Flickr, sin mucha más proyección que esa.

Hasta que un diseñador, Daniel Canales Ingram posó su mirada sobre la foto mientras buscaba inspiración en Flickr, y vio en ella algo más: un divertido “monstruito con flequillo” que aparece sobre el cielo nocturno majariego para traer las fiestas a sus habitantes, y que está ahora mismo colgado en tamaño 70×100 en la Casa de la Cultura, junto con otros carteles candidatos, esperando el fallo del Jurado. Una idea sencilla, potente y divertida: por más veces que hubiese pasado yo la vista sobre mi foto, no se me habría ocurrido una idea así, ni mucho menos presentarla a concurso.

La creatividad se construye en la mayoría de las ocasiones sobre ideas de otros. Y la red, por supuesto, lo facilita mucho, muchísimo. Esto de la red es cada día más divertido 🙂

human-rightsLa reciente respuesta del Tribunal Constitucional francés al intento de Nicolas Sarkozy de proteger el modelo de negocio de sus amigos a cambio de vulnerar los derechos fundamentales de todo el mundo está teniendo ya sus primeras consecuencias, y éstas no son nada con respecto a las que puede llegar a tener. La decisión del alto tribunal francés, pese a ser de ámbito exclusivamente aplicable en el país vecino, hace referencia ni más ni menos que a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, preámbulo de la Constitución Francesa, pero aceptada, como su nombre indica, de manera universal por todos los países supuestamente civilizados.

La primera decisión que en nuestro país se ha visto claramente influenciada por la negativa francesa a la ley HADOPI ha sido la tomada por Redtel, el consorcio formado por Telefonica, Vodafone, Ono y Orange, que ha afirmado que “no volverá a negociar con la industria cultural un plan anti descargas” y que también se niega a “aplicar medidas tecnológicas como la reducción de velocidad”. Una decisión que supone un vuelco importante para esa Coalición de Intermediarios Neoluditas que se creen Creadores, identificados ya con quienes están dispuestos a pasar por encima de los derechos humanos más básicos para defender su fuente de negocio, y para un Francisco Ros cada día más desacreditado como interlocutor por su patente parcialidad, supeditación a intereses corporativos, y desconexión total de la realidad de los usuarios de Internet: el mismo Francisco Ros que en su momento llegó nada menos que a amenazar con retirar una ley en medio de su tramitación si se introducían en ella provisiones para salvaguardar la neutralidad de la red, y que ahora intentaba abocar a la industria de los contenidos a una negociación con las operadoras en contra de los intereses de los usuarios. No, Señor Ros… los usuarios no somos el último de los intereses a salvaguardar. Somos – o cuando menos, deberíamos ser – el primero de todos ellos, porque se supone que somos quienes decidimos quién y con qué agenda se van a regir nuestros destinos. Hay que ver cómo son las cosas: un día se encuentra usted defendiendo a muerte el negocio de las operadoras como si fuesen éstas quienes siguiesen pagando su sueldo, otro día sostiene a ultranza el a todas luces insostenible modelo de negocio de la industria de los contenidos… y al tercero, de repente, está usted frontalmente en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como si fuese un dictadorzuelo cualquiera en una triste república bananera. Las vueltas que da la vida…

El otro asunto que sin duda traerá mucha cola en el futuro es la constatación de que el libre acceso a los servicios públicos de comunicación en la red es un derecho fundamental expresado en la Declaración de los Derechos Humanos. Nada que el tiempo y  el imparable avance de la tecnología no nos fuese a traer – cada día, a medida que más y más servicios de todo tipo se despliegan en la red, resulta más obvio e inevitable que restringir el acceso de la población a la red resulta una discriminación insostenible – pero sin duda algo que viene muy bien tener puesto por escrito. Y algo que, además, tendrá gran influencia a la hora de definir lo que son servicios que deben ser ofrecidos de manera universal a la población, en un momento, el de la próxima disponibilidad de determinadas bandas del espectro radioeléctrico merced al apagón analógico, en que habrá que tomar decisiones sobre quién y de qué manera va a gestionar los servicios que ahí se ofrezcan.

No, no será éste el último intento por recortar nuestras libertades más básicas en Internet. Pero al menos, tras la sentencia del Tribunal Constitucional francés, sabremos que quien lo intente, se estará poniendo en contra de la mismísima Declaración Universal de los Derechos Humanos. Que no está nada mal.

sarkozy-upsetEl Tribunal Constitucional francés censura la Ley HADOPI de Nicolas Sarkozy por considerarla contraria a los derechos humanos. Las crónicas en francés que más me han gustado han sido las de Le Monde y Le Figaro, y en español la he visto por el momento en Público, pero estará en seguida en todas partes.

Una demostración de sentido común por parte del país vecino, que relega a la ley a una función de aviso, pero le retira toda capacidad sancionadora: todo castigo deberá venir determinado, como debe ser, por la decisión de un juez. El Tribunal Constitucional del país vecino recurre a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, para hacer notar, como hemos insistido en numerosas ocasiones, que las libertades de expresión y comunicación deben prevalecer, dado su carácter de derechos fundamentales. Igualmente, declara anticonstitucional la reversión de la carga de la prueba con esa “presunción de culpabilidad” que la Ley HADOPI atribuía a los ciudadanos, con un rotundo “en el derecho francés prevalece la presunción de inocencia” y, en algo que puede constituirse en un hito importantísimo, considera Internet “un derecho fundamental” y “un componente de la libertad de expresión y el consumo”.

La declaración de inconstitucionalidad de la Ley HADOPI supone un fortísimo varapalo para Nicolas Sarkozy, completamente empecinado en sacarla adelante hasta el punto de vincularse personalmente a ello, y representa un fantástico triunfo para las libertades en todo el mundo. En muchos sentidos, acabamos de asistir a la conjura de un auténtico liberticidio.

« Página anteriorPágina siguiente »