Clonando día a día


Revueltos andan los ríos de la Internet patria. Muchos ven en la más que posible aprobación de la Ley de Economía Sostenible (también conocida como Ley Sinde) un peligro para sus negocios de cortar y pegar. Todavía habrá quien intente hacernos colar que la ley será usada por el gobierno para cerrar las webs que le plazca, cuando la realidad es que la comisión administrativa que prevé la ley, no podrá siquiera actuar de oficio, es decir, solo podrá intervenir a instancia de los interesados (en este caso, los titulares de los derechos que pretende salvaguardar la disposición), con lo que difícilmente podrá ser usada por nadie a excepción de los autores o de las gestoras de sus derechos para cerrar nada, y recordemos también que los jueces se encargarán de velar porque no se vulneren derechos fundamentales en la clausura de las webs infractoras.

Sin embargo, lo interesante de la dirección que están tomando los acontecimientos no se queda en los hipotéticos y polémicos cierres de sitios, si no en como el poder político está manejando la situación, y el nuevo reparto de la tarta entre los diferentes medios de comunicación que tendrán que adaptarse más temprano que tarde al panorama que despliega la existencia de Internet como medio de expresión global. Porque…¿nadie se ha parado a pensar cual es la nueva estructura de medios que realmente conviene tanto a políticos como a los verdaderamente influyentes económicamente? El problema, más sutil de lo que parece, lo pone de manifiesto el hecho de que comentarios como este del sin par Krigan en el blog de Dans, pasen totalmente desapercibidos en su falta de profundidad de análisis, y no hagan saltar todas las alarmas. Atentos a la teoría tanto de “Krigan”, como de Dans, que unos comentarios más abajo está “totalmente de acuerdo” con la siguiente parrafada:

Ni siquiera voy a volver a mencionar la necesidad de especializarse [de los periodistas] (para las noticias de fútbol la peña se va a la web del Marca, no a la de El Mundo), aunque eso también sea cierto. El problema gordo que tienen es que toda su estructura de costes está adaptada a un mundo que ya no existe, un mundo en el que cuando alguien quería publicar algo, lo hacía a través de los medios. Envían periodistas a ruedas de prensa del gobierno, cuando lo que deberían hacer es pedirle al gobierno que les envíe el enlace al vídeo de la rueda de prensa (o buscar ese vídeo en la web del gobierno, que posiblemente ya lo esté poniendo ahí por sistema). Y lo mismo para las keynotes de Apple.

Llega un bloguero, publica lo mismo que ellos (porque el bloguero también ha visto el vídeo el gobierno o ha leído la nota de prensa), y se encuentran conque no son competitivos porque han pagado un par de horas de salario de periodista por una información que el bloguero ha obtenido gratis. Y eso cuando no mantienen a un enviado en Washington para recoger las palabras de Obama, o mandan a un reportero a Cupertino (California) para recoger las de Steve Jobs. Yo a eso le llamo un puto despilfarro. Por supuesto, los que dirigen ese despilfarro cobran un sueldo que te cagas.

Está claro que también existe el periodismo de investigación, en eso sí que es adecuado que se gasten las pelas, obtendrán una exclusiva. Pero, ¿gastarse todos los años una fortuna en obtener informaciones que los propios gobiernos y empresas ponen en Internet? Eso está a mil leguas de ser competitivo.

Es decir, que parece ser que Dans (como muchos otros “Ilustrados TICs”) sería feliz en un modelo informativo, en el que los periodistas se limitan a linkear o copiar y pegar lo que ofrecen las fuentes de información en sus respectivas webs, sin verificación alguna por parte de nadie, sin que medie ningún editor, y basándose en un grupo de bloggers que interpretan las noticias como le venga en gana, y sin jugarse el prestigio profesional consecuencia de sus posibles errores, cuando no directamente negligencias.

Dans y otros parecen confiar en una especie de “Internet inmaculada”, en la que la información circula libremente, pero claro, como por arte de magia, esta información es siempre veraz, autoverificable, y sin manipulación alguna. La idea, bien puede considerarse como de una candidez e inocencia insuperables, o bien como tremendamente interesada, desde el punto de vista de que intenta transmitir una ideología. Y la ideología que pretende difundir, en mi opinión es la de que hay que considerar Internet como a la salvadora de la información, como un sistema que, en contraposición a la politizada prensa tradicional de nuestro país, nos lleva de la mano a una información más libre, más veraz. Pero yo voy a ser algo más escéptico, y voy a poner sobre la mesa la idea de que tal vez, Internet no es el primer escalón hacia la información libre y veraz, si no más bien uno más hacia la manipulación y la desinformación.

Porque…¿de verdad podemos creer en una Internet en la que cada vez más la verdadera información se diluye en un inmenso ruido de gente diciendo chorradas y extendiendo bulos a una velocidad imposible con otros medios, donde nadie se molesta en verificar lo que le ponen delante de la pantalla, en la que muchos se esconden en el anonimato, o directamente en personalidades falsas para no jugarse el prestigio, o en la que es cada vez más fácil (dada la docilidad y falta de espíritu crítico de los “internautas”) manipular según convenga, y a quien convenga? Tal vez es más plausible pensar que el modelo de Internet, conviene más a los políticos y al poder que los “mass media” tradicionales. Al fin y al cabo, el fragmentar las audiencias, dividir a la opinión con un vacío “diálogo 2.0″ (que la mayor parte de las veces consiste en tirarse los trastos sin ningún argumento de peso de por medio) o la consiguiente pérdida de prestigio e influencia que conlleva esta fragmentación de medios y audiencias, creo que es una situación que solo puede favorecer a un poder político que intenta imponer su voluntad intentado encontrar la mínima resistencia posible. Y creo que unos medios fuertes (como venían siendo los tradicionales) que arrastraban al quiosco o a la radio o a la televisión a millones de personas en unas horas, sí que eran (o podían ser) un verdadero “cuarto poder” que cuando se lo propusiera, podría poner en evidencia los abusos de la clase política. Pero…¿de verdad alguien cree que un puñado de bloggers retransmitiendo por twitter las noticias que recibe del propio gobierno puede ofrecer resistencia alguna a éste o tendrían poder alguno? ¿O más bien no se convertirían automáticamente en un engranaje más del poder, que éste puede manipular a su antojo?

Para mi, la respuesta, es muy clara.

Varios días sin postear, que además han sido bastante moviditos por la Internet patria, como consecuencia de la aprobación en Consejo de Ministros (en Sevilla, el primero de la historia en la capital andaluza) del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, también conocido como la “Ley Sinde”, por contener en su disposición final primera una polémica referencia a una hipotética comisión administrativa que tendrá la potestad de ordenar el cierre de las webs que vulneren los derechos de autor en sus contenidos.

Sin esperar al recorrido parlamentario que todavía le queda a la Ley para aprobarse definitivamente, la reacción de los sectores más radicales e intransigentes de Internet (más que nada porque en ello les va el negocio) no se ha hecho esperar. La más manipuladora y “evangelizadora” (en las propias palabras de su creador) ha tomado la forma de blog-panfleto de Weblogs SL, capitaneado por nuestro querido Julio Alonso. En este blog, que intenta hacer demagogia a base de mentiras, podemos encontrar una falacia tras otra, como la que se despacha el Señor Alonso en este párrafo:

El Consejo de Ministros acaba de aprobar el proyecto de ley de economía sostenible y de anunciar que lo envía a las Cortes para su tramitación parlamentaria. Todavía habrá que agradecerles que no lo aprueben por la vía rápida mediante un Decreto-Ley. Han transcurrido tres meses y medio después de que el lobby internacional del copyright introdujese, en un Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible que nada tenía que ver con la propiedad intelectual, una ominosa Disposición Final Primera destinada a cerrar impunemente páginas web sin intervención judicial.

El artículo es una pura patraña, puesto que no solo la Ley no dice en ningún momento tal cosa, si no que expresamente indica que las resoluciones de la comisión serán remitidas a un juez que velará por que no se vulneren derechos fundamentales con los hipotéticos cierres de webs. Pero claro, el tontiastuto Alonso cuenta con que casi ninguno de los “internautas” que pueblan su blog habrá hecho el esfuerzo de siquiera leerse la consabida Disposición Final Primera de la Ley. Es también muy significativo que los ilustrados TICs no cesen de utilizar la palabra “lobby” para referirse a según que organizaciones, cuando precisamente estos días se dan los primeros pasos de la industria del marketing on line y los negocios en Internet para constituirse precisamente en eso, en un lobby que tomará la forma de Asociación Española de Economía Digital, auspiciada nada más y nada menos que por la propia patronal CEOE:

http://www.rizomatica.net/un-nuevo-lobby-la-asociacion-espanola-de-economia-digital/

Entre tanto, han sido llamadas por la ínclita Leire Pajín (que mala rima tiene esta mujer) un conjunto de personas (tal vez cabría decir personajes) relacionadas con los medios on line españoles para debatir sobre los puntos más candentes de la citada Ley de Economía Sostenible. La reunión, se ha saldado, como no podía ser de otra forma, con una posterior polémica en la que los propios internautas acusan de judas e hipócritas a varios de los representantes de la Internet “una grande y libre”. El PSOE no es un partido que se caracterice precisamente por sus escrúpulos, pero hay que reconocer que a astucia, le ganan pocas formaciones políticas en España (si bien es cierto que el nivel de astucia no está precisamente alto, en ningún grupo parlamentario). El truco consistió en esta ocasión, en llamar a declarar al inclasificable agente doble Ignacio Escolar, que tiene en común con Enrique Dans y el PSOE la habilidad de pensar una cosa, decir otra, y hacer otra aún distinta de las dos anteriores. Ciertos sectores de Internet no han tardado en renegar de la representación de Escolar, aduciendo (¡oh, que gran sagacidad!) que barre para casa y que solo mira por sus intereses empresariales en la red, a lo que Escolar ha contestado desde su blog que:

No nos hemos sentado como representantes de nadie. Lo hemos dicho mil veces: nos representamos a nosotros mismos.

La postura que hemos mantenido es la misma de siempre: que no puede aprobarse esa ley.

Supongo que esto da una idea de lo organizado que está el movimiento que vela por los intereses de los internautas, pero al menos hay que agradecer a Escolar la sinceridad de admitir que mira solo por su propio culo, y no intenta marear la perdiz disfrazando sus acciones de guardián de la libertad de expresión, como hace por ejemplo Julio Alonso, que declaró al finalizar la reunión (en la que no queda muy claro si asistió) lo siguiente:

Alguien se ha dado mucha prisa en contarle toda la reunión a Ramón Muñoz de El País para que la pudiera publicar. Esto, antes incluso de que todos los que estamos en ese grupo nos hubiéramos enterado de qué había pasado en la reunión. Esta bastante claro que la intención ha sido la de desacreditarnos a nosotros y de dividir el movimiento de oposición a la Ley Sinde. No sé quién habrá sido, pero, por diferencias entre lo que ha publicado y lo que nosotros habíamos hablado, sabemos que no ha sido desde este grupo. El texto, además, como suele ser habitual en los textos sobre este tema de Ramón Muñoz, mezcla verdades con interpretaciones y manipulaciones. La reunión era sin twitter, pero no era secreta ni “casi en la clandestinidad”. Los cuatro puntos que se han presentado no eran “para mejorar la ley”, sino para indicar cuales eran los puntos más importantes de oposición a la misma.

Es admirable como lucha Don Julio por que se cumpla la ley, cuando él mismo tiene causas pendientes en los juzgados. Alonso casi nunca decepciona, es épico como intenta defender la libertad de expresión en Internet reivindicando su derecho a twittear en una reunión ministerial, cual adolescente en clase que no puede mantener el pulgar quieto unos minutos para mandar sms a sus coleguitas mientras no lo ve el profesor. Ya lo he dicho muchas veces, pero lo diré una más: de verdad que si algunos no supiéramos la edad de estos sujetos, pensaríamos que no tienen más de 12 ó 13 años. Pero ahí están, reuniéndose con ministras para discutir sobre leyes. Es más, no nos engañemos, están ahí precisamente por eso; porque las astutas políticas del PSOE saben de su edad mental, y conscientes de ello, y estando en sus manos a quien llamar, llaman a quienes saben que no tienen el nivel intelectual suficiente ni como para discutir diez minutos con la mínima coherencia. Puestos a elegir enemigos, es inteligente quedarse con los más tontos.Y ahí está la barrera de los llamados al ministerio: su propia incoherencia argumental, que ha hecho que la mejor baza del PSOE haya sido el juego del “divide y vencerás”. Y a día de hoy, y dados los cálculos de escaños, tienen bastantes papeletas para llevarse el gato al agua.

Alonso, Dans y compañía dicen por la boca pequeña que no quieren ver convertida a Internet en una nueva televisión, cuando son ellos mismos la que la llenan de banners y spots, de Adsense e intersticials, y los que hacen de sus medios algo difícil de distinguir de un anuncio o promoción sin fin, como la teletienda en forma de blog de Julio Alonso, algo que ni siquiera han llegado a concebir las televisiones comerciales en su máxima desesperación por conseguir ingresos publicitarios. Y encima reclaman una libertad de expresión que ellos mismos se pasan por el forro, censurando en sus blogs y medios (puedo dar fe de ello) las opiniones o puntos de vista que no cuadran con sus intereses. Por eso, como muy sutilmente mantenía un comentarista de Enrique Dans cuando éste se quejaba de la Ley Sinde y de su intención de clausurar las webs que vulneren las leyes, es una gran observación la siguiente:

Tengo varias páginas webs, y no tengo ninguna preocupación de que me las cierren. Lo que sí me preocupa, es que cuando voy a ciertos sitios de los que dicen preocuparse mucho por la libertad de expresión y coloco un enlace hacia alguna de ellas, se me califica de “spam” o “troll”. Y eso me pasa en muchiiiiisimas webs y digo muuuuchas.

Y ahí está la clave de la cuestión. Los autoproclamados representantes de los internautas, no están preocupados por la libertad de expresión de éstos, ni siquiera les preocupa que sean cerradas webs (mientras no sea la suya), lo que verdaderamente les preocupa es de que se les acabe el negocio fácil del cortar y pegar, el de ingresar a costa del contenido que ellos no producen, si no que producen otros.

No nos engañemos, los medios de comunicación siempre aspiran a ser de masas, si no no sirven ni para difundir ideologías políticas ni para anunciar nada. ¿Quién quiere un medio de comunicación en el que cada uno diga lo que quiera, si lo que quiere escuchar la mayoría es lo que ellos mismos piensan? Lo contrario, exigiría una actitud crítica que la mayoría de la población española, embrutecida con Belenes Estébanes y fútbol, ya no tiene. Los buenos oradores saben que no hay que confundir a una audiencia entregada presentando los pros y los contras: eso solo es útil cuando la audiencia no está convencida, cosa que nuevamente no es el caso, pues la mayoría de la población se alinea en el “blanco” o en el “negro”, con el“PP” o con el “PSOE”. El adicto al fútbol o a las revistas del corazón no está para muchas sutilezas. Tal vez estamos viviendo la última etapa en la que en Internet cuentan los pequeños, y todavía se les escucha sin manipulación de los de arriba. Cuando que la Internet patria pueda ser explotada comercialmente y pueda dar beneficios, los grandes grupos con cash, o consigiéndolo en connivencia con la banca, comprarán lo que más audiencia genere a golpe de talonario. Una Internet que no sirve ni para el poder político, ni para el económico ni para movilizar al “pueblo” es una Internet que no sirve para nada, es una Internet que será como un mass media tradicional, pero aderezada con un montón de ruido de gente diciendo chorradas inservibles para nada práctico. ¿Internet para la cultura? Se está convirtiendo en un instrumento más para el ocio y el atontamiento. Como en los tiempos de la televisión, todo el mundo intenta aparentar que ve los documentales de la 2, cuando los datos de audiencia dicen que lo que arrasa es el Salsa Rosa.

No obstante tengo la esperanza de que se salven pequeños (o a ser posible grandes) oasis en la red en los que sea posible la discusión seria y sosegada. Pero hay que ser realista, y lo normal sería que una discusión de esas características acabe siendo mantenida solamente por una “inmensa minoría”, que por muy inmensa que sea, siempre tendrá maneras de minoría. La masa seguirá partiéndose el pecho discutiendo en los blogs del Marca, defendiendo con su honor los colores de su equipo de fútbol, o siguiendo embobados las venturas y desventuras de los personajes de la prensa del corazón, o defendiendo a capa y espada su derecho a bajarse el último episodio de “Lost” gratis. Todo ello alentados por los autoproclamados “ilustrados TICs”, que no aspiran a otra cosa que a convertirse en el lobby que actualemente forman los mass meida tradicionales. Y entonces, en medio de su episodio de Lost retransmitido por streaming, saltará un banner que vende una hipoteca a 50 años. Y muchos aplaudirán el “nuevo modelo de negocio”.

Bienvenidos a la “Nación Red”.

Por fin Enrique Dans ha sacado su dichoso libro. Para justificar lo injustificable y esconder la incoherencia de poner en el mercado un libro por el que cobrará derechos de autor, y en obsoleto papel, Dans se despachó con esta entrada en la que intentaba cuadrar el círculo, pero en la que más bien acabó convirtiéndose en el caníbal vegetariano. Si no, no se entiende tanta hipocresía, tanta incoherencia, y tanto afirmar algo y lo contrario, y el decir una cosa y hacer otra bien distinta. Bueno, sí se comprende: Dans siempre ha barrido para casa, y ha intentado exprimir al máximo las tetas de la web 2.0 para llenarse los bolsillos a costa de los pardillos que lo siguen y abrazan sus teorías. En un país normal, después de vérsele tanto el plumero, tendría que haber recogido los bártulos e irse para casa. Pero recordemos que esto es España, y Belén Estéban sigue viviendo década tras década de lo de siempre, y su circo parece no tener fin. Esperemos que con Dans sea distinto.

Curioso también, como alguien que se autoproclama el defensor de los derechos de expresión de los internautas, no me permita publicar ninguna clase de comentario en su blog como “cambiosocialya”, y tenga que esconderme en nicks anónimos para conseguir verter mi opinión de vez en cuando, y cuando al señorito Dans le parece que mis razonamientos no hacen que afloren todas sus incongruencias.

Para terminar de dar el triple salto mortal, Dans publica (en el papel de Expansión, una vez más, y protegido por los obsoletísimos derechos de autor) este panfleto/artículo en el que vuelve a manipular y marear la perdiz para intentar lo imposible: convencer a los demás de lo que ni él mismo se cree.

Vuelve a arremeter contra la Ley de Economía Sostenible, manipulando y ofreciendo argumentos falaces, como siempre. Al lector que tenga cierto interés en el tema, le recomiendo que ponga en duda cualquier “dato” que Dans ofrezca para apoyar sus teorías, porque suele o bien directamente inventarlos, o como mínimo tergiversarlos, a sabiendas de que el lector medio se tragará en bloque lo que diga, sin intentar comprobar por sus medios si lo que se afirma es cierto o no (que casi nunca lo es).

Vuelven los comentaristas afines a Dans a poner el grito en el cielo por una disposición final de la Ley que ni siquiera está en vigor, y que claramente está destinada a acabar con las webs que se lucran con material ajeno, tipo Mininova, Seriesyonkis, y un largo etcétera, sitios que vulneran claramente las leyes internacionales en materia de derechos de propiedad intelectual. Los que censuran en sus blogs, parecen muy preocupados por la libertad de expresión de los internautas, libertad que en ningún momento está amenazada por la ley. Se dice que se pone en manos de una comisión administrativa la defensa de derechos que corresponden a un juez. Cosa del todo falsa, porque solo en una mente deformada por Internet puede caber la idea de que una web con enlaces a películas “expresa” algo más que la voluntad de sus creadores de forrarse a costa del trabajo de otros. Es claro que la comisión intenta crearse para tutelar estos derechos de la única manera eficaz: con la rapidez que precisan, y que un juez no puede darles. Si se esperara a una lenta resolución judicial, el daño ya estaría hecho para cuando recayera sentencia. Sin embargo los críticos con la ley se empecinan en que servirá de excusa para cerrar las webs que al gobierno le venga en gana. En caso de que así fuera, yo sería el primero en salir a la calle para protestar por tal medida. Pero mientras tanto, vamos a darle una oportunidad a una ley que ni siquiera está en vigor.

Todos podemos ser autores en algún momento de nuestras vidas (si lo es Dans, definitivamente lo puede ser cualquiera). Y en ese momento seguro que muchos (como el mismo Dans) ven las cosas desde otra perspectiva, y quieren que sus derechos se respeten. Solo deben temer a la ley aquellos que no crean nada, y quieren lucrase con creaciones de otros

En momentos como este es cuando podemos comprobar de verdad si los gurús 2.0 realmente creen en lo que dicen, o si simplemente mantienen las teorías que más favorables les son para sus intereses (posición esta última en la que obviamente me encuentro). Aquí es donde podemos especular si será el mismo Dans o su editorial, los que colgarán este libro en sus respectivas páginas webs para que todo el mundo pueda proceder a su descarga gratuita, o si no se aplica a sí mismo todas las chorradas dospuntoceristas que dispensa en su blog. Aquí podremos ver si Dans tiene un mínimo de coherencia, o si simplemente su palabrería tiene como función la autopromoción y defensa de sus “pequeñas” participaciones” en ciertas empresas que tanto cita en sus disclamers. Aunque queda claro, que la empresa a la que le tiene más cariño es a él mismo. Interesante momento se avecina.

El texto de la entrada original:

Mientras me pego con las correcciones de la primera versión ya impresa, el proyecto de mi libro va tomando forma: a escaso mes y medio de la fecha de salida, el 4 de marzo, tenemos ya título, subtítulo, prólogo, diseño de portada y ficha de reserva en Casa del Libro.

El libro pretende recoger una serie de explicaciones para intentar entender los cambios que la tecnología provoca a tres niveles diferentes: las personas, las empresas y la sociedad en su conjunto. Se inicia con una serie de capítulos que evidencian el cambio que vivimos y caracterizan el fenómeno de la disrupción, para pasar a otros que intentan proporcionar explicaciones para esos cambios, revisan el comportamiento de las personas con respecto a los mismos, apuntan un par de casos prácticos dentro del mundo de la tecnología, e intentan dibujar algunas implicaciones de esta evolución de cara al futuro. En total, veinte capítulos y doscientas sesenta y nueve páginas en la maquetación que tengo encima de la mesa.

La idea es intentar explicar la esencia de todos esos cambios para un lector que, habitualmente, se limita a presenciarlos a través de las noticias, sin integrarlos en un fenómeno común, sin terminar de captar el papel dinamizador de la tecnología como elemento fundamental en el desarrollo humano. El título intenta reflejar un poco esa dualidad entre quienes perciben, entienden e interiorizan el cambio – para quienes el título adecuado sería, sin duda, “Todo ha cambiado” – y los que, en caso de ver un libro con ese título, se limitarían a mirarlo con escepticismo y pensarían que su vida, en realidad, no ha cambiado, y que por tanto ese libro no es para ellos. El subtítulo, “Tecnología y evolución: adaptarse o desaparecer” es un guiño a una de mis principales pasiones como investigador: la obra de Charles Darwin. Pretende ser un libro que aporte explicaciones para quienes no han interiorizado esos cambios, y posiblemente una cierta estructura para aquellos que estéis completamente convencidos del mismo. Un libro en el que la interacción continua de las ideas con esos laboratorios permanentes que son el blog y mis clases en IE Business School ha jugado un papel absolutamente fundamental, con detalles que sin duda muchos de los implicados en uno u otro escenario reconoceréis al verlos pasar.

El libro está sujeto a una licencia Creative Commons BY NC SA, lo que constituye la primera experiencia del Grupo Planeta en este sentido aplicada a un libro impreso (mi agradecimiento a Bufet Almeida por su asesoramiento y a Grupo Planeta por su planteamiento abierto en este sentido), y tendrá una tirada inicial de diez mil ejemplares. La foto, que he tomado también para la cabecera del blog, es obra de Pedro Madueño.

Es curioso, como todos estos bloggers tan preocupados por la libertad de expresión, ejercen la censura pura y dura en sus blogs cuando que alguien los contradice en lo más mínimo, o simplemente discrepa con ellos. No sé desde que hipócrita postura se puede exigir por un lado, que las leyes españolas velen por los derechos fundamentales, mientras que ellos, proceden a borrar comentarios de usuarios por el simple hecho de que dejan en evidencia sus argumentos. ¿Cómo puede mantenerse que el gobierno tiene pensado clausurar webs a diestro y siniestro (cosa que ellos asumen que pasará, pero que yo dudo mucho que llegue a pasar) y ejercer de aprendices de censores en sus propios blogs?

Sí, porque hasta eso hacen mal. Me entero, víaEnrique Dans sin censura (sitio creado por un usuario del blog de Dans, harto ya de que éste le censurase) de que el hipócrita de Julio Alonso, ha eliminado el siguiente comentario en este post en el que habla sobre la polémica disposición de la Ley de Economía sostenible, pero le da entrada a otra intervención que se refería al que finalmente decidió censurar, pero que apareció en el blog durante unos minutos. Se ve también que algunos de los que por allí escriben no tienen muchos dedos de frente, porque el comentario borrado decía lo siguiente:

Pues supongo que estará de acuerdo conmigo en que un post titulado “SGAE=ladrones” es ofensivo. Si no lo considera, el juez sí, y al fin y al cabo, es lo que cuenta.
Que participara en el google booming del que usted mismo habla con orgullo en el post, es algo que no me corresponde investigar, aunque para el caso, lo mismo da.

Veo que el que lee en la ley lo que quiere, en el fondo es usted. Porque en todo momento habla de la hipotética clausura de las webs poniéndolo en referencia a la vulneración de derechos de autor, y en ningún momento habla de otro motivo, con lo cual, las páginas que exhiban contenido original, nada tienen que temer de esta disposición. Sería como pensar que porque la ley establece que conducir borracho puede conllevar la retirada del carnet de conducir, en cualquier momento la administración puede retirarnos el carnet cuando le venga en gana. Así que sigo sin ver un argumento sólido por su parte.”

Supongo que tendría algo que ver que el usuario le recuerda a Alonso que tiene un proceso pendiente en los tribunales por insultar a la SGAE desde su blog. Y estos son lo que intentan representar a los usuarios de Internet en el Ministerio de Cultura.

Les auguro muchos éxitos.

Extraído de Cambio Social Ya

Si Enrique Dans fuera Presidente…

  • Sustituiría Televisión Española por MobuzzTV. Con publicidad, por supuesto.
  • El BOE sería un blog. Con publicidad, of course. Y de vez en cuando con el fondo negro, para adecuarse a según qué campaña publicitaria.
  • Dado su amor al software libre, publicaría el código fuente de toda la Administración, incluyendo el de las aplicaciones de Defensa, Interior…
  • Eso sí, incluiría publicidad en todo ese código fuente.
  • Y para publicarlo utilizaría un Mac!
  • Los Ministros no cobrarían sueldo. Para ganar dinero tendrían que hacer discursos en directo cobrando entrada y poner publicidad en sus trajes y corbatas.
  • Publicaría todas los discursos parlamentarios en Spotify, que ya tiene publicidad de por sí y así no hay que pensar.
  • Su Ministra de Educación intentaría incluir una disposición adicional en cierta Ley para que las clases del Instituto de Empresa fuesen gratis vía webcam, pero sería desautorizada y la quitaría de amiga en el Facebook.
  • La mitad de los Presupuestos los dedicaría a que toda España esté hiperconectada mediante foneras. Varsavsky sería el nuevo Botín.
  • Al ir a poner la fonera correspondiente en la Isla de Perejil se caería y se haría una terrible luxación en un hombro.
  • Teddy, Ramoncín y compañía pasarían a la clandestinidad. Enrique desviaría todos los fondos de la lucha antiterrorista a la lucha anti-SGAE clandestina.
  • Prohibiría hacer astroturfing en los Consejos de Ministros. Nadie entendería qué quiere decir eso.
  • España y Francia entrarían en guerra después de una escalada de insultos empezada por… quién iba a ser…
  • Eliminaría todas las librerías y bibliotecas españolas e implantaría Amazon España, que es mucho más mejor porque aunque usa DRM es una empresa que le cae simpática.
  • Prohibiría la contratación pública con Microsoft, porque aunque las cosas funcionan es una empresa que le cae antipática.
  • En general, los pliegos de contratación pública contarían con el factor preferencial de adjudicación de si al Presidente le cae simpática o antipática la empresa.
  • Sus amigos de Blogestudio llevarían toda la informática ministerial y Acens todo el alojamiento. Al día siguiente de tomar la medida, el déficit público se triplicaría.
  • Dado su amor al software libre, todos sus ministros llevarían Blackberry… (aquí hay algo que me falla, no sé el qué).
  • Todos los españoles estarían puntualmente informados, vía Twitter, de las actividades más importantes de su Presidente: cuándo se levanta, cuándo se acuesta y cuándo come pimientos de padrón.
  • La política económica sería disruptiva. La política exterior sería disruptiva. La política antiterrorista sería disruptiva. La política social sería disruptiva. Para que luego digan que con el PSOE España se rompe!
  • Las Leyes se votarían en Menéame. Ah! y llevarían publicidad contextual!
  • Eliminaría a Jesucristo y la Virgen de todas las iglesias y en su lugar pondría imágenes de Larry Page y Sergey Brin.
  • España entraría en versión Beta!
  • Pediría que al morir sus restos fueran convertidos en bits, que son libres, los cuales serían arrojados a la hiperred española Fon para que sus sigmoideas se nos apareciesen al poner en marcha nuestro Mac Ubuntu cada día y nos recordasen que tenemos derecho a acceder gratuita y libremente a TODO (menos a las clases del Instituto de Empresa).

Extraido de “Enrique Dans sin censura”

clickfraud botnetDos noticias con un mismo tema, The evolution of clickfraud: massive chinese Operation DormRing1 uncoveredBotnet caught red handed stealing from Google permiten hacerse una idea de la evolución de las actividades fraudulentas en la web. Inicialmente dedicadas al envío de mensajes de spam, las botnets parecen estar especializándose en negocios más rentables, fundamentalmente alquiler para ataques DDoS y para click fraud.

Los métodos son claros: crear redes que distribuyen los clics desde infinidad de direcciones IP diferentes sobre páginas creadas con publicidad pay-per-click de distintas redes o sobre páginas legítimas con publicidad de un competidor, o bien generar páginas falsas con resultados de búsquedas en las que se insertan anuncios manipulados. En cualquiera de los dos casos, los perdedores son los anunciantes, que ven como una parte de su presupuesto se desperdicia en clics de calidad nula completamente infructuosos, que jamás acaban desencadenando una venta.

Algunas redes de este tipo, como ClickBot, descubierta en el año 2006, estaban integradas en el momento de su desmantelamiento por más de cien mil máquinas, cada una de las cuales generaba un clic en un anuncio cada quince minutos. El problema tiene ya suficiente incidencia como para que existan ya empresas dedicadas a intentar reconocer pautas e indicios que permitan cualificar el tráfico que recibe la publicidad. Las tipologías son variadas: los llamados click fraud farmers utilizan redes en muchas ocasiones no automatizadas, procedentes de países con bajos niveles de renta, y que habitualmente simulan pautas legítimas de navegación que no se limitan al simple clic, sino que recorren algunas páginas de la web. Los esquemas piramidales desarrollan redes también con intervención humana, que ofrecen a los participantes pagos de un centavo por cada página en la que hagan clic y permanezcan unos treinta segundos, y cantidades proporcionales en función de los clics que generen las personas que cada uno ha introducido en la red. Un tercer esquema más sofisticado es el del lavado de dinero, en el que un intermediario se registra como participante en una red, genera páginas con contenido generalmente copiado de otros sitios en las que sitúan anuncios, y utilizan botnets para simular clics en ellos. En el escalón más elevado de la escala evolutiva tenemos los kits automatizados, que posibilitan el escalado del proceso: las páginas son creadas y rellenadas automáticamente, y las secuencias de clics se generan en pautas aleatorias para simular un tráfico normal, haciendo muy difícil la detección.

Para reconocer y caracterizar el click fraud, los anunciantes tienen que monitorizar de manera muy cuidadosa los cambios en las estadísticas de rendimiento de las campañas, chequear listas de direcciones IP para asignarlas con secuencias de conversión nulas, bloquear las fuentes de tráfico que ofrezcan prestaciones de conversión llamativamente bajas, geolocalizar el tráfico entrante conforme al mercado esperado, y tener especial cuidado con los términos con valor elevado, que suelen ser objetivos más habituales. El desarrollo de este tipo de esquemas supone un reto importante para las redes de publicidad y para los anunciantes, y nos da una idea del nivel de evolución de la economía de la atención, para igualarse con la convencional también, como no, en su nivel de actividad fraudulenta.

oldTVLa televisión ya no es la reina de la tarta publicitaria. Leo en The Guardian que el Reino Unido se ha convertido en la primera de las grandes economías mundiales en la que Internet supera a la televisión como canal publicitario. Tras un crecimiento anual del 4.6% medido entre el primer semestre de 2008 y el de 2009, la inversión publicitaria en Internet ha alcanzado los 1.750 millones de libras, un 23,5% del total de los presupuestos publicitarios. En el mismo período de tiempo, la televisión cayó un 17% para situarse en los 1.600 millones de libras, lo que supone un 21.9% de cuota de mercado. En Dinamarca, una economía más pequeña y con menor valor como referencia, la inversión publicitaria en Internet superó a la realizada en televisión por primera vez durante el segundo semestre del pasado 2008.

La televisión ha sido el soporte publicitario más importante durante los últimos cincuenta años. Internet la ha superado en poco más de una década, un momento que se calculaba que tendría lugar a finales de este año, pero que la crisis económica ha contribuido a adelantar en seis meses. Según los datos de la IAB, del total de 1.750 millones de libras invertidas en publicidad online, un 60% lo ha sido en publicidad en buscadores, hasta un total de 1.050 millones, lo que supone un crecimiento del 6.8%. Los clasificados en la red experimentaron un crecimiento del 10.6% hasta situarse en 385 millones de libras, un 22% del total de publicidad online, mientras que la publicidad de display descendió un 5.2% hasta los 316 millones y medio, un 18%, un porcentaje que veremos crecer mucho a medida que vayan apartándose vicios del pasado y evolucionemos hacia formatos con más valor añadido y adaptados al medio.

Una evolución de mercado que veremos paralelizarse progresivamente en otros mercados: la cuestión es tan sencilla como la elección entre un canal unidireccional y otro bidireccional. El que el segundo crezca más que el primero es simplemente una cuestión de penetración de uno frente al otro, y de madurez del mercado publicitario. A medida que el uso de Internet alcanza cada vez más segmentos demográficos en la población, los anunciantes van dándose cuenta de que un canal ofrece más posibilidades que el otro, y operan en consecuencia: la publicidad en la red permite segmentaciones infinitamente mejores, impactos de mucha mejor calidad, mediciones extremadamente más fieles y respuestas en muchos casos inmediatas, además de permitir la entrada de anunciantes de todo tipo, incluso los más pequeños: superar a una televisión cuyos formatos no han evolucionado prácticamente nada desde sus inicios y en la que tanto la cualificación de la audiencia como la medición de resultados se realizan mediante muestreos era, simplemente, una cuestión de tiempo y de lógica.

meneame-statsFinalmente, Google Trends for Websites ha publicado las estimaciones de Menéame y de los sitios que utilicé como referencia para la comparación el pasado día 1 de Mayo para analizar el efecto de aquella supuesta “rebelión de usuarios” que tuvo lugar en la página el 30 de Abril de 2009. Mi diagnóstico en aquel momento era totalmente claro, y se desmarcaba en gran medida de lo comentado por otras personas: mientras yo afirmaba que allí no había ocurrido absolutamente nada de trascendencia y que las estadísticas futuras del sitio ni lo notarían, la mayor parte de los comentaristas pronosticaban desde el Apocalípsis hasta el Éxodo: desde la catastrófica desaparición de la página, hasta masivas migraciones de usuarios a nuevos sitios competidores que se revelaban repentinamente como lo mejor que se había inventado desde que el pan viene en rebanadas, pasando por clarísimas conspiraciones mías con el responsable de la página y análisis completamente sesgadoscarentes de rigor basados en mi amistad con él.

Pero vamos con la única verdad, la de los datos: en la ilustración de esta entrada (que no es un electrocardiograma aunque lo parezca, sino el gráfico de Google Analytics que recoge las páginas vistas en Menéame entre el 27 de Abril y el 14 de Julio 🙂  la estabilidad, una característica habitual de Menéame, es absoluta. El efecto del día 30 de Abril es un pequeño pico en páginas vistas, tras el cual el nivel retorna a la media de manera inmediata. Un test de diferencia de medias aplicado al mes de Abril frente al de Mayo revela lo mismo que la visualización del gráfico: que no existen diferencias significativas entre ambos meses. En la gráfica estimativa de Google Trends que incluye otros sitios a efectos de comparación, los resultados son razonablemente consistentes: sólo uno de los sitios llega a aparece en la gráfica, y mantiene su evolución a lo largo del período de estudio. Los otros dos sitios, aquellos “grandes beneficiados” hacia los que supuestamente iban a migrar en tropel las miríadas de usuarios descontentos de Menéame no llegan ni a aparecer, o lo hacen de manera puntual. Si bien los datos de Google Trends for Websites deben interpretarse con cierta cautela debido a su carácter estimativo, los resultados son perfectamente consistentes: el resultado de la supuesta “rebelión generalizada”, de aquella “toma de La Bastilla digital”, se restringen únicamente a un mínimo pico de páginas vistas correspondiente al día del incidente, para desaparecer completamente de manera inmediata después. Ni rebelión, ni generalizada. Escandalosa tal vez en el momento debido a la capacidad del sitio para la comunicación instantánea, pero nada más.

Los datos son los datos, y dicen lo que dicen. Curiosamente, en su momento me limité a hacer un análisis aséptico, en el que, además, no pretendía tomar ningún partido. Con Ricardo no llegué ni siquiera a hablar hasta dos días después, cuando le llamé por otro tema no relacionado. Mi análisis se basaba una estimación del número de usuarios presuntamente “rebeldes”, en un análisis de su peso sobre el total de usuarios únicos, y en una observación de la serie temporal de las estadísticas de Menéame y de su coeficiente autorregresivo (es decir, de la dependencia de la serie temporal de sus valores anteriores), algo que llevo a cabo habitualmente de manera sistemática cuando utilizo el caso en clase. Por supuesto, como todo sitio social, Menéame es y se debe a sus usuarios, pero es un sitio suficientemente robusto como para no ser sensible a la rebelión de un pequeño grupo de éstos. El funcionamiento del sitio persiste, y la incorporación de nuevos usuarios también lo hace, a un ritmo muy superior al teórico abandono de los “rebeldes”. En la práctica, nada. Ni una simple perturbación más allá del efecto inmediato de incremento de páginas vistas, similar al de una autopista que se atasca en un sentido cuando hay un accidente en el otro. De hecho, esta entrada puede terminar exactamente igual que la de hace mes y medio:

Escandalosa, sí. Importante, en absoluto. No hay ninguna razón de fondo que justifique el ruido provocado. Circulen, aquí no hay nada más que ver.”

hamburgerReunidos en Hamburgo el pasado 26 de Junio, un nutrido grupo de editores de prensa decidió iniciar la guerra contra Internet publicando la llamada “Declaración de Hamburgo“: con frases como “el acceso universal a nuestras páginas web no implica necesariamente acceso gratuito”, “no queremos ser obligados a  entregar nuestra propiedad sin haber concedido permiso” o “muchos se están aprovechando del trabajo de autores y editores sin pagar por ello”, la prensa decide reclamar su derecho a hundirse por el mismo camino y con las mismas formas que otras industrias como las discográficas, repitiendo incluso los mismos errores cometidos por éstas. La prensa pretende incluso imponer su propio DRM, denominado en este caso ACAP, con el que supuestamente “proteger” sus contenidos de la “voracidad” de terceros.

Los editores son la enésima industria que, descontenta con los cambios que Internet trae consigo, pretende cambiar las reglas de Internet a su antojo reclamando la protección de las leyes, el desarrollo de un nuevo marco legal a su medida. Quieren ser “más iguales que otros”: que los motores de búsqueda los tengan que indexar de manera privilegiada, o que su contenido no pueda ser reutilizado o incluso vinculado sin su permiso y sin el preceptivo pago. Ante la crisis, en lugar de intentar cambiar nosotros para adaptarnos al entorno, intentemos tozudamente que sea el entorno el que cambie para adaptarse a nosotros. Porque nosotros lo valemos. LaDeclaración de Hamburgo es lo más parecido a un suicidio colectivo que he podido ver en mucho tiempo: en lugar de Declaración de Hamburgo, deberían haberla llamado “La colina de la hamburguesa“.

¿Qué es lo que realmente pretenden los editores? Simplemente, que cualquiera que pretenda hacer algo más que leer su información, deba pasar por su control. Quieren poder definir el uso que terceros dan a su información, definirlo con sus propios metadatos en dicha información, y obligar a los motores de búsqueda a que acepten esos metadatos, en lugar de utilizar las reglas y sistemas de control que éstos ya tienen. En algunos casos, pretenden cobrar por la utilización de citas a partir de un numero de palabras determinado, controlar la reutilización de sus noticias en agregadores y filtros sociales, o incluso “regular” el uso de algo tan propio de la naturaleza de Internet como los vínculos. Resulta tristemente paradójico: mientras los que saben de la red buscan a toda costa incrementar el número de enlaces entrantes, los editores van a pretender “regularlos”. Pretenden ser los “propietarios de las noticias”, como si las noticias pudieran tener un propietario en lugar de ser simplemente cosas que pasan y que cualquiera puede contar. Terminarán queriendo cobrarnos por comentar las noticias a la hora del café.

A vuelta de verano empezaremos a vivir, uno detrás de otro, diferentes episodios en la batalla de los medios por obtener “privilegios” en Internet, por conseguir “ser más iguales que otros”. Veremos ataques contra Google News, posiblemente contra agregadores como Digg o Menéame, y tal vez incluso contra blogs que comentan o vinculan noticias aparecidas en la prensa. Intentos de los editores de protegerse de sus propios fantasmas, invocando una legislación de propiedad intelectual que necesita urgentemente ser redefinida, porque ha perdido todo su sentido en la era digital. Internet no tendría porqué suponer el fin del periodismo. Solo el de aquel periodismo que se niegue a adaptarse a Internet.

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