Revueltos andan los ríos de la Internet patria. Muchos ven en la más que posible aprobación de la Ley de Economía Sostenible (también conocida como Ley Sinde) un peligro para sus negocios de cortar y pegar. Todavía habrá quien intente hacernos colar que la ley será usada por el gobierno para cerrar las webs que le plazca, cuando la realidad es que la comisión administrativa que prevé la ley, no podrá siquiera actuar de oficio, es decir, solo podrá intervenir a instancia de los interesados (en este caso, los titulares de los derechos que pretende salvaguardar la disposición), con lo que difícilmente podrá ser usada por nadie a excepción de los autores o de las gestoras de sus derechos para cerrar nada, y recordemos también que los jueces se encargarán de velar porque no se vulneren derechos fundamentales en la clausura de las webs infractoras.

Sin embargo, lo interesante de la dirección que están tomando los acontecimientos no se queda en los hipotéticos y polémicos cierres de sitios, si no en como el poder político está manejando la situación, y el nuevo reparto de la tarta entre los diferentes medios de comunicación que tendrán que adaptarse más temprano que tarde al panorama que despliega la existencia de Internet como medio de expresión global. Porque…¿nadie se ha parado a pensar cual es la nueva estructura de medios que realmente conviene tanto a políticos como a los verdaderamente influyentes económicamente? El problema, más sutil de lo que parece, lo pone de manifiesto el hecho de que comentarios como este del sin par Krigan en el blog de Dans, pasen totalmente desapercibidos en su falta de profundidad de análisis, y no hagan saltar todas las alarmas. Atentos a la teoría tanto de “Krigan”, como de Dans, que unos comentarios más abajo está “totalmente de acuerdo” con la siguiente parrafada:

Ni siquiera voy a volver a mencionar la necesidad de especializarse [de los periodistas] (para las noticias de fútbol la peña se va a la web del Marca, no a la de El Mundo), aunque eso también sea cierto. El problema gordo que tienen es que toda su estructura de costes está adaptada a un mundo que ya no existe, un mundo en el que cuando alguien quería publicar algo, lo hacía a través de los medios. Envían periodistas a ruedas de prensa del gobierno, cuando lo que deberían hacer es pedirle al gobierno que les envíe el enlace al vídeo de la rueda de prensa (o buscar ese vídeo en la web del gobierno, que posiblemente ya lo esté poniendo ahí por sistema). Y lo mismo para las keynotes de Apple.

Llega un bloguero, publica lo mismo que ellos (porque el bloguero también ha visto el vídeo el gobierno o ha leído la nota de prensa), y se encuentran conque no son competitivos porque han pagado un par de horas de salario de periodista por una información que el bloguero ha obtenido gratis. Y eso cuando no mantienen a un enviado en Washington para recoger las palabras de Obama, o mandan a un reportero a Cupertino (California) para recoger las de Steve Jobs. Yo a eso le llamo un puto despilfarro. Por supuesto, los que dirigen ese despilfarro cobran un sueldo que te cagas.

Está claro que también existe el periodismo de investigación, en eso sí que es adecuado que se gasten las pelas, obtendrán una exclusiva. Pero, ¿gastarse todos los años una fortuna en obtener informaciones que los propios gobiernos y empresas ponen en Internet? Eso está a mil leguas de ser competitivo.

Es decir, que parece ser que Dans (como muchos otros “Ilustrados TICs”) sería feliz en un modelo informativo, en el que los periodistas se limitan a linkear o copiar y pegar lo que ofrecen las fuentes de información en sus respectivas webs, sin verificación alguna por parte de nadie, sin que medie ningún editor, y basándose en un grupo de bloggers que interpretan las noticias como le venga en gana, y sin jugarse el prestigio profesional consecuencia de sus posibles errores, cuando no directamente negligencias.

Dans y otros parecen confiar en una especie de “Internet inmaculada”, en la que la información circula libremente, pero claro, como por arte de magia, esta información es siempre veraz, autoverificable, y sin manipulación alguna. La idea, bien puede considerarse como de una candidez e inocencia insuperables, o bien como tremendamente interesada, desde el punto de vista de que intenta transmitir una ideología. Y la ideología que pretende difundir, en mi opinión es la de que hay que considerar Internet como a la salvadora de la información, como un sistema que, en contraposición a la politizada prensa tradicional de nuestro país, nos lleva de la mano a una información más libre, más veraz. Pero yo voy a ser algo más escéptico, y voy a poner sobre la mesa la idea de que tal vez, Internet no es el primer escalón hacia la información libre y veraz, si no más bien uno más hacia la manipulación y la desinformación.

Porque…¿de verdad podemos creer en una Internet en la que cada vez más la verdadera información se diluye en un inmenso ruido de gente diciendo chorradas y extendiendo bulos a una velocidad imposible con otros medios, donde nadie se molesta en verificar lo que le ponen delante de la pantalla, en la que muchos se esconden en el anonimato, o directamente en personalidades falsas para no jugarse el prestigio, o en la que es cada vez más fácil (dada la docilidad y falta de espíritu crítico de los “internautas”) manipular según convenga, y a quien convenga? Tal vez es más plausible pensar que el modelo de Internet, conviene más a los políticos y al poder que los “mass media” tradicionales. Al fin y al cabo, el fragmentar las audiencias, dividir a la opinión con un vacío “diálogo 2.0″ (que la mayor parte de las veces consiste en tirarse los trastos sin ningún argumento de peso de por medio) o la consiguiente pérdida de prestigio e influencia que conlleva esta fragmentación de medios y audiencias, creo que es una situación que solo puede favorecer a un poder político que intenta imponer su voluntad intentado encontrar la mínima resistencia posible. Y creo que unos medios fuertes (como venían siendo los tradicionales) que arrastraban al quiosco o a la radio o a la televisión a millones de personas en unas horas, sí que eran (o podían ser) un verdadero “cuarto poder” que cuando se lo propusiera, podría poner en evidencia los abusos de la clase política. Pero…¿de verdad alguien cree que un puñado de bloggers retransmitiendo por twitter las noticias que recibe del propio gobierno puede ofrecer resistencia alguna a éste o tendrían poder alguno? ¿O más bien no se convertirían automáticamente en un engranaje más del poder, que éste puede manipular a su antojo?

Para mi, la respuesta, es muy clara.