Varios días sin postear, que además han sido bastante moviditos por la Internet patria, como consecuencia de la aprobación en Consejo de Ministros (en Sevilla, el primero de la historia en la capital andaluza) del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, también conocido como la “Ley Sinde”, por contener en su disposición final primera una polémica referencia a una hipotética comisión administrativa que tendrá la potestad de ordenar el cierre de las webs que vulneren los derechos de autor en sus contenidos.

Sin esperar al recorrido parlamentario que todavía le queda a la Ley para aprobarse definitivamente, la reacción de los sectores más radicales e intransigentes de Internet (más que nada porque en ello les va el negocio) no se ha hecho esperar. La más manipuladora y “evangelizadora” (en las propias palabras de su creador) ha tomado la forma de blog-panfleto de Weblogs SL, capitaneado por nuestro querido Julio Alonso. En este blog, que intenta hacer demagogia a base de mentiras, podemos encontrar una falacia tras otra, como la que se despacha el Señor Alonso en este párrafo:

El Consejo de Ministros acaba de aprobar el proyecto de ley de economía sostenible y de anunciar que lo envía a las Cortes para su tramitación parlamentaria. Todavía habrá que agradecerles que no lo aprueben por la vía rápida mediante un Decreto-Ley. Han transcurrido tres meses y medio después de que el lobby internacional del copyright introdujese, en un Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible que nada tenía que ver con la propiedad intelectual, una ominosa Disposición Final Primera destinada a cerrar impunemente páginas web sin intervención judicial.

El artículo es una pura patraña, puesto que no solo la Ley no dice en ningún momento tal cosa, si no que expresamente indica que las resoluciones de la comisión serán remitidas a un juez que velará por que no se vulneren derechos fundamentales con los hipotéticos cierres de webs. Pero claro, el tontiastuto Alonso cuenta con que casi ninguno de los “internautas” que pueblan su blog habrá hecho el esfuerzo de siquiera leerse la consabida Disposición Final Primera de la Ley. Es también muy significativo que los ilustrados TICs no cesen de utilizar la palabra “lobby” para referirse a según que organizaciones, cuando precisamente estos días se dan los primeros pasos de la industria del marketing on line y los negocios en Internet para constituirse precisamente en eso, en un lobby que tomará la forma de Asociación Española de Economía Digital, auspiciada nada más y nada menos que por la propia patronal CEOE:

http://www.rizomatica.net/un-nuevo-lobby-la-asociacion-espanola-de-economia-digital/

Entre tanto, han sido llamadas por la ínclita Leire Pajín (que mala rima tiene esta mujer) un conjunto de personas (tal vez cabría decir personajes) relacionadas con los medios on line españoles para debatir sobre los puntos más candentes de la citada Ley de Economía Sostenible. La reunión, se ha saldado, como no podía ser de otra forma, con una posterior polémica en la que los propios internautas acusan de judas e hipócritas a varios de los representantes de la Internet “una grande y libre”. El PSOE no es un partido que se caracterice precisamente por sus escrúpulos, pero hay que reconocer que a astucia, le ganan pocas formaciones políticas en España (si bien es cierto que el nivel de astucia no está precisamente alto, en ningún grupo parlamentario). El truco consistió en esta ocasión, en llamar a declarar al inclasificable agente doble Ignacio Escolar, que tiene en común con Enrique Dans y el PSOE la habilidad de pensar una cosa, decir otra, y hacer otra aún distinta de las dos anteriores. Ciertos sectores de Internet no han tardado en renegar de la representación de Escolar, aduciendo (¡oh, que gran sagacidad!) que barre para casa y que solo mira por sus intereses empresariales en la red, a lo que Escolar ha contestado desde su blog que:

No nos hemos sentado como representantes de nadie. Lo hemos dicho mil veces: nos representamos a nosotros mismos.

La postura que hemos mantenido es la misma de siempre: que no puede aprobarse esa ley.

Supongo que esto da una idea de lo organizado que está el movimiento que vela por los intereses de los internautas, pero al menos hay que agradecer a Escolar la sinceridad de admitir que mira solo por su propio culo, y no intenta marear la perdiz disfrazando sus acciones de guardián de la libertad de expresión, como hace por ejemplo Julio Alonso, que declaró al finalizar la reunión (en la que no queda muy claro si asistió) lo siguiente:

Alguien se ha dado mucha prisa en contarle toda la reunión a Ramón Muñoz de El País para que la pudiera publicar. Esto, antes incluso de que todos los que estamos en ese grupo nos hubiéramos enterado de qué había pasado en la reunión. Esta bastante claro que la intención ha sido la de desacreditarnos a nosotros y de dividir el movimiento de oposición a la Ley Sinde. No sé quién habrá sido, pero, por diferencias entre lo que ha publicado y lo que nosotros habíamos hablado, sabemos que no ha sido desde este grupo. El texto, además, como suele ser habitual en los textos sobre este tema de Ramón Muñoz, mezcla verdades con interpretaciones y manipulaciones. La reunión era sin twitter, pero no era secreta ni “casi en la clandestinidad”. Los cuatro puntos que se han presentado no eran “para mejorar la ley”, sino para indicar cuales eran los puntos más importantes de oposición a la misma.

Es admirable como lucha Don Julio por que se cumpla la ley, cuando él mismo tiene causas pendientes en los juzgados. Alonso casi nunca decepciona, es épico como intenta defender la libertad de expresión en Internet reivindicando su derecho a twittear en una reunión ministerial, cual adolescente en clase que no puede mantener el pulgar quieto unos minutos para mandar sms a sus coleguitas mientras no lo ve el profesor. Ya lo he dicho muchas veces, pero lo diré una más: de verdad que si algunos no supiéramos la edad de estos sujetos, pensaríamos que no tienen más de 12 ó 13 años. Pero ahí están, reuniéndose con ministras para discutir sobre leyes. Es más, no nos engañemos, están ahí precisamente por eso; porque las astutas políticas del PSOE saben de su edad mental, y conscientes de ello, y estando en sus manos a quien llamar, llaman a quienes saben que no tienen el nivel intelectual suficiente ni como para discutir diez minutos con la mínima coherencia. Puestos a elegir enemigos, es inteligente quedarse con los más tontos.Y ahí está la barrera de los llamados al ministerio: su propia incoherencia argumental, que ha hecho que la mejor baza del PSOE haya sido el juego del “divide y vencerás”. Y a día de hoy, y dados los cálculos de escaños, tienen bastantes papeletas para llevarse el gato al agua.

Alonso, Dans y compañía dicen por la boca pequeña que no quieren ver convertida a Internet en una nueva televisión, cuando son ellos mismos la que la llenan de banners y spots, de Adsense e intersticials, y los que hacen de sus medios algo difícil de distinguir de un anuncio o promoción sin fin, como la teletienda en forma de blog de Julio Alonso, algo que ni siquiera han llegado a concebir las televisiones comerciales en su máxima desesperación por conseguir ingresos publicitarios. Y encima reclaman una libertad de expresión que ellos mismos se pasan por el forro, censurando en sus blogs y medios (puedo dar fe de ello) las opiniones o puntos de vista que no cuadran con sus intereses. Por eso, como muy sutilmente mantenía un comentarista de Enrique Dans cuando éste se quejaba de la Ley Sinde y de su intención de clausurar las webs que vulneren las leyes, es una gran observación la siguiente:

Tengo varias páginas webs, y no tengo ninguna preocupación de que me las cierren. Lo que sí me preocupa, es que cuando voy a ciertos sitios de los que dicen preocuparse mucho por la libertad de expresión y coloco un enlace hacia alguna de ellas, se me califica de “spam” o “troll”. Y eso me pasa en muchiiiiisimas webs y digo muuuuchas.

Y ahí está la clave de la cuestión. Los autoproclamados representantes de los internautas, no están preocupados por la libertad de expresión de éstos, ni siquiera les preocupa que sean cerradas webs (mientras no sea la suya), lo que verdaderamente les preocupa es de que se les acabe el negocio fácil del cortar y pegar, el de ingresar a costa del contenido que ellos no producen, si no que producen otros.

No nos engañemos, los medios de comunicación siempre aspiran a ser de masas, si no no sirven ni para difundir ideologías políticas ni para anunciar nada. ¿Quién quiere un medio de comunicación en el que cada uno diga lo que quiera, si lo que quiere escuchar la mayoría es lo que ellos mismos piensan? Lo contrario, exigiría una actitud crítica que la mayoría de la población española, embrutecida con Belenes Estébanes y fútbol, ya no tiene. Los buenos oradores saben que no hay que confundir a una audiencia entregada presentando los pros y los contras: eso solo es útil cuando la audiencia no está convencida, cosa que nuevamente no es el caso, pues la mayoría de la población se alinea en el “blanco” o en el “negro”, con el“PP” o con el “PSOE”. El adicto al fútbol o a las revistas del corazón no está para muchas sutilezas. Tal vez estamos viviendo la última etapa en la que en Internet cuentan los pequeños, y todavía se les escucha sin manipulación de los de arriba. Cuando que la Internet patria pueda ser explotada comercialmente y pueda dar beneficios, los grandes grupos con cash, o consigiéndolo en connivencia con la banca, comprarán lo que más audiencia genere a golpe de talonario. Una Internet que no sirve ni para el poder político, ni para el económico ni para movilizar al “pueblo” es una Internet que no sirve para nada, es una Internet que será como un mass media tradicional, pero aderezada con un montón de ruido de gente diciendo chorradas inservibles para nada práctico. ¿Internet para la cultura? Se está convirtiendo en un instrumento más para el ocio y el atontamiento. Como en los tiempos de la televisión, todo el mundo intenta aparentar que ve los documentales de la 2, cuando los datos de audiencia dicen que lo que arrasa es el Salsa Rosa.

No obstante tengo la esperanza de que se salven pequeños (o a ser posible grandes) oasis en la red en los que sea posible la discusión seria y sosegada. Pero hay que ser realista, y lo normal sería que una discusión de esas características acabe siendo mantenida solamente por una “inmensa minoría”, que por muy inmensa que sea, siempre tendrá maneras de minoría. La masa seguirá partiéndose el pecho discutiendo en los blogs del Marca, defendiendo con su honor los colores de su equipo de fútbol, o siguiendo embobados las venturas y desventuras de los personajes de la prensa del corazón, o defendiendo a capa y espada su derecho a bajarse el último episodio de “Lost” gratis. Todo ello alentados por los autoproclamados “ilustrados TICs”, que no aspiran a otra cosa que a convertirse en el lobby que actualemente forman los mass meida tradicionales. Y entonces, en medio de su episodio de Lost retransmitido por streaming, saltará un banner que vende una hipoteca a 50 años. Y muchos aplaudirán el “nuevo modelo de negocio”.

Bienvenidos a la “Nación Red”.