meneame-statsFinalmente, Google Trends for Websites ha publicado las estimaciones de Menéame y de los sitios que utilicé como referencia para la comparación el pasado día 1 de Mayo para analizar el efecto de aquella supuesta “rebelión de usuarios” que tuvo lugar en la página el 30 de Abril de 2009. Mi diagnóstico en aquel momento era totalmente claro, y se desmarcaba en gran medida de lo comentado por otras personas: mientras yo afirmaba que allí no había ocurrido absolutamente nada de trascendencia y que las estadísticas futuras del sitio ni lo notarían, la mayor parte de los comentaristas pronosticaban desde el Apocalípsis hasta el Éxodo: desde la catastrófica desaparición de la página, hasta masivas migraciones de usuarios a nuevos sitios competidores que se revelaban repentinamente como lo mejor que se había inventado desde que el pan viene en rebanadas, pasando por clarísimas conspiraciones mías con el responsable de la página y análisis completamente sesgadoscarentes de rigor basados en mi amistad con él.

Pero vamos con la única verdad, la de los datos: en la ilustración de esta entrada (que no es un electrocardiograma aunque lo parezca, sino el gráfico de Google Analytics que recoge las páginas vistas en Menéame entre el 27 de Abril y el 14 de Julio :-)  la estabilidad, una característica habitual de Menéame, es absoluta. El efecto del día 30 de Abril es un pequeño pico en páginas vistas, tras el cual el nivel retorna a la media de manera inmediata. Un test de diferencia de medias aplicado al mes de Abril frente al de Mayo revela lo mismo que la visualización del gráfico: que no existen diferencias significativas entre ambos meses. En la gráfica estimativa de Google Trends que incluye otros sitios a efectos de comparación, los resultados son razonablemente consistentes: sólo uno de los sitios llega a aparece en la gráfica, y mantiene su evolución a lo largo del período de estudio. Los otros dos sitios, aquellos “grandes beneficiados” hacia los que supuestamente iban a migrar en tropel las miríadas de usuarios descontentos de Menéame no llegan ni a aparecer, o lo hacen de manera puntual. Si bien los datos de Google Trends for Websites deben interpretarse con cierta cautela debido a su carácter estimativo, los resultados son perfectamente consistentes: el resultado de la supuesta “rebelión generalizada”, de aquella “toma de La Bastilla digital”, se restringen únicamente a un mínimo pico de páginas vistas correspondiente al día del incidente, para desaparecer completamente de manera inmediata después. Ni rebelión, ni generalizada. Escandalosa tal vez en el momento debido a la capacidad del sitio para la comunicación instantánea, pero nada más.

Los datos son los datos, y dicen lo que dicen. Curiosamente, en su momento me limité a hacer un análisis aséptico, en el que, además, no pretendía tomar ningún partido. Con Ricardo no llegué ni siquiera a hablar hasta dos días después, cuando le llamé por otro tema no relacionado. Mi análisis se basaba una estimación del número de usuarios presuntamente “rebeldes”, en un análisis de su peso sobre el total de usuarios únicos, y en una observación de la serie temporal de las estadísticas de Menéame y de su coeficiente autorregresivo (es decir, de la dependencia de la serie temporal de sus valores anteriores), algo que llevo a cabo habitualmente de manera sistemática cuando utilizo el caso en clase. Por supuesto, como todo sitio social, Menéame es y se debe a sus usuarios, pero es un sitio suficientemente robusto como para no ser sensible a la rebelión de un pequeño grupo de éstos. El funcionamiento del sitio persiste, y la incorporación de nuevos usuarios también lo hace, a un ritmo muy superior al teórico abandono de los “rebeldes”. En la práctica, nada. Ni una simple perturbación más allá del efecto inmediato de incremento de páginas vistas, similar al de una autopista que se atasca en un sentido cuando hay un accidente en el otro. De hecho, esta entrada puede terminar exactamente igual que la de hace mes y medio:

Escandalosa, sí. Importante, en absoluto. No hay ninguna razón de fondo que justifique el ruido provocado. Circulen, aquí no hay nada más que ver.”