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El transcurrir del tiempo es distinto en Internet. Los golpes de click imponen un ritmo rápido al usuario, que pasa de una web a otra, de un blog a otro, de un mensaje instantáneo a otro. Se pierde la noción del tiempo real. Pero ya ha pasado más de un mes del famoso BanDay. Y tal vez sea hora de hacer algo que raramente se hace en Internet: reflexionar pausadamente, después de cierto tiempo, sobre lo que ocurrió en el pasado.
Aquel día, corrieron rios de píxeles de un lado a otro de la blogosfera: un usuario conocido como “me meneo pensando en ti”, desafía a Galli, y como se narra en el blog enlazado, invita a darse de baja a todos los usuarios que como él, estén descontentos con la política de moderación y karma de la web. La noticia llega a ser la más meneada de la historia hasta ese momento, y se crea cierto revuelo. Se habla de revolución en Menéame, Galli, como siempre ejerce de dictadorzuelo de su antro, e incluso amenaza con ridículas acciones legales. Se apuntan alternativas a Menéame, como apezz.com, se dice que Menéame nunca volverá a ser lo mismo, que las consecuencias de la revuelta serán graves, y que Menéame perderá usuarios que contribuían mucho a la comunidad. Los cancamuseros amiguitos de Galli (Enrique Dans, Julio Alonso, Martin Varsavsky…) salen a su defensa…aquí no ha pasado nada.
¿Es cierto eso? ¿No pasó nada? ¿Pasó algo? Como siempre, depende de como se mire. Sin duda, Menéame perdió muchos usuarios que participaban mucho, hartos de ver como tres geeks-frikis como el de la imagen de arriba campaban a sus anchas baneando y repartiendo karma como se les antojaba, con el beneplácito de Galli. ¿Importa eso para la marcha de una web como Menémane? Lo dudo mucho. La propia dinámica de la red (que todavía está expandiéndose, con el acceso a Internet de muchos usuarios) hace que los que se van, sean sustituidos por otros, que descubren la web, y que ni siquiera habrán oído hablar del BanDay ni de Galli en su vida. Los sitios en Internet tienen una memoria de pez, y lo que pasó hace un mes, ya casi no existe. A menos que se recuerde periódicamente, claro. Así que el tráfico que pudo perder Menéame debido a ese incidente, es más que probable que fuera mínimo. Y por otro lado, será imposible cuantificar cuantos usuarios perdió Galli a consecuencia de todo aquello.
Con lo cual podemos concluir que, tal vez tenían más razón los que dijeron que no pasó nada (nada significativo, se entiende) que los que anunciaron la caída de Menéame. Una web así, en mi opinión, caerá cuando los propios usuarios se cansen de trabajar gratis para Galli, se den cuenta de que no aporta nada que cuatro pardillos califiquen una noticia como más interesante que otra y cuando pase la moda de los “agregadores de noticias” que serán sustituidos por algo parecido pero con distinto nombre.
El error de los usuarios que protagonizaron la revuelta no fue otro que pensar que porque tenían la razón de su parte, se llevarían el gato al agua. Pero desafortunadamente, eso no siempre funciona, y máxime cuando se enfrentaban a toda una horda de cancamuseros,  que saben que tienen como única arma para sobrevivir la manipulación, guardar las apariencias, perseverar en sus mentiras y lanzar cortinas de humo cuando se les descubre. Son perfectamente conscientes de que sus argumentos no convencen ni a un niño de cinco años, y por eso tienen que dar la impresión de seguridad, y repetir una y cien veces sus mantras hasta que un número suficiente de tontos quede convencido. Porque también saben, que si se descubre la verdad, esa verdad que este conjunto de usuarios puso sobre la mesa, perderán todo, y no podrán recuperarlo nunca.
Y se vive muy bien sin dar golpe, mientras te regalan Blackberrys y te invitan a cócteles.

Pero claro, todo eso lo decimos porque somos unos envidiosos hijos de puta con mucho tiempo libre. Ver para creer.