Gates en MoncloaEs un tema que lleva dando vueltas desde el pasado 26 de Mayo, cuando Bill Gates visitó el Palacio de La Moncloa para, oficialmente, pedir el apoyo del presidente en la lucha contra la malaria y, extraoficialmente, para impulsar que los portátiles que el presidente piensa repartir entre los estudiantes de 5º de Primaria vayan equipados con Windows como sistema operativo. El detalle de los temas tratados no es especulación: algunas filtraciones comentan cómo el presidente del gobierno español estuvo comentando con Bill cómo “en casa, mis hijas utilizan Windows, aunque hacen muchas cosas de las que yo no me entero”, confirmando su muchas veces comentado analfabetismo tecnológico.

Los hechos fueron los siguientes: en la conferencia de prensa posterior a la reunión, Bill Gates quiso apoyar la idea de repartir portátiles a los estudiantes haciendo referencia a “un experimento que se llevó a cabo en una región de España”. Ese comentario fue interpretado por el periodista de RTVE como una referencia a Extremadura, la Comunidad Autónoma sin duda más destacada en la integración de tecnología y educación, y también por Castilla-La Mancha en su página web. La referencia a Extremadura apareció inmediatamente en la página web de la noticia en RTVE.es y fue mencionada en el Telediario, lo que desencadenó todo un aluvión de reacciones: ¿el ex-presidente de Microsoft, y uno de sus mayores accionistas, ensalzando las virtudes de un despliegue tecnológico regional basado íntegramente en Linux y tecnologías abiertas? Sin duda, la cuestión tenía su chicha periodística, y como tal apareció reflejado en muchos sitios. Y por supuesto, hizo saltar automáticamente todas las alarmas en el departamento de Prensa de Microsoft: en tan solo unas horas, dicho departamento había “convencido” a RTVE de su error: la inicial referencia a Extremadura (no tengo la captura de pantalla, pero la vi con estos ojitos, y agradeceré si alguien me la envía) desapareció rápidamente y fue sustituida por lo que Gates, en caso de no haberse olvidado del nombre de la región española, habría dicho: Aragón. Pongamos las cosas claras: en realidad, la referencia que Gates quiso hacer fue a esta experiencia que un grupo de escolares le presentó el 23 de Enero de 2008, financiada por la propia Microsoft y por otra serie de empresas en colaboración con el gobierno de Aragón. Pero en el momento de hacerla, olvidó el nombre de la Comunidad Autónoma, y simplemente lo dejó en “una región de España”.

Para liar las cosas todavía más, el presidente del gobierno español, en plena dinámica de campaña electoral, llega a un mitin en Badajoz, y afirma que Bill Gates le dijo que “había una región en España que destacaba en el liderazgo mundial por la extensión de las nuevas tecnologías y el software libre, y esa región es Extremadura”. En realidad, las declaraciones se deben únicamente al “calentamiento de boca” derivado de la campaña electoral, al hecho de estar en Extremadura y al desconocimiento supino del presidente acerca de todo lo relacionado con la tecnología, pero el desconcierto en Microsoft a esas alturas era ya total: ¿cómo puede seriamente el presidente del gobierno decir en público que el mayor accionista de la compañía ha afirmado que la experiencia de Extremadura, basada íntegramente en software libre, representa un liderazgo mundial? Las reacciones en ese momento en La Finca debieron ser como las de la famosa escena de “elegí mal día para dejar de fumar” de”Aterriza como puedas“: a esas alturas, el asunto para ellos ya no tenía ni pies, ni cabeza. Y la comunicación confusa al respecto, por supuesto, afectaba potencialmente a decisiones de adopción de gobiernos de otros territorios, incluido todo un mercado latinoamericano en busca de referencias al respecto.

Pero más allá de la batalla comunicativa, de los lapsus de memoria de Gates y de la patente ineptitud tecnológica de Zapatero… ¿de qué estamos hablando? En realidad, hablamos de dos experiencias, la de Aragón y la de Extremadura, completamente incomparables entre sí. La de Aragón, aunque indudablemente interesante, no deja de ser el pet project del que gusta presumir a una política, Eva Almunia: en realidad, el proyecto no es escalable en absoluto, depende enormemente del apoyo de las empresas y de donaciones de hardware y software para poder desarrollarse, y además refuerza la fortísima dependencia tecnológica de los escolares de la tecnología de una única empresa. La diversidad tecnológica es nula. Para un escolar aragonés sometido al programa, la tecnología se reduce a un Tablet y a Microsoft: lo que no es de esa empresa, no existe. Una dependencia tecnológica brutal, sin duda lo mejor para los intereses de Microsoft como compañía, pero que muy pocos dirían que redunda en el mejor provecho de los estudiantes sometidos a dicho entorno. Mientras la extensión del programa “Pizarra Digital” abarca un total de 12.500 ordenadores, menos de un 10% de los escolares de la Comunidad Autónoma, el programa extremeño cuenta con 70.000 ordenadores: uno por cada dos alumnos en los institutos, uno para seis en los colegios y uno para cada profesor. El 99% usa exclusivamente programas de código abierto. En Extremadura hay un programa serio, con la escala adecuada, y un rodaje que proviene ya del año 2002 y que ha corregido ya muchos de los errores habituales en este tipo de desarrollos. En Aragón, con todos los respetos, tenemos algo que parece muy bonito, pero que resulta imposible escalar a toda su Comunidad, y que no sería en modo alguno posible plantear a una escala mayor. Y que incluso en el caso de ser posible, sería poco recomendable por su nula diversidad.

Siendo serios, resulta imposible pensar que Bill Gates, ex-presidente y accionista de referencia de Microsoft, se refiriese en su conversación a Extremadura en lugar de hacerlo a Aragón. Pero con la misma seriedad, los programas de tecnología para la educacion de Aragón y Extremadura no son en absoluto comparables: mientras uno no pasa de ser una interesante anécdota, el otro es un programa hecho y derecho, escalable, que abarca a toda la población escolarizada, y que no somete a los alumnos a la esclavitud de aprender únicamente con la tecnología de una empresa. Pongamos las cosas en su sitio.