– Copipego de este artículo del millonetis:

Me hice piloto cuando ya tenía avión. Es como que me cuesta ponerme en manos de otros y me mata la curiosidad por entender cómo funciona todo lo que me lleva. Con el barco me pasó lo mismo. Tengo el Aphrodite desde el año 2000 y navego desde que tenía 14 años. Empecé en el YCO en Buenos Aires. Cuando vivía en Nueva York tenía un barco en los Hamptons. Pero una cosa es navegar en veleros de menos de 14 metros y otra cosa es ser capitán del Aphrodite, que no solo tiene 28 metros sino que posee todo tipo de sistemas muy complicados (desagues, aire acondicionado, potabilizadora, generadores, congeladoras, hidráulicos, gas, complejos circuitos eléctricos, multitud de velas, dos mástiles). Así es que al principio desistí de ser capitán y por 9 años, hasta hoy, me dejé llevar por otros. En muchos ratos me lo pasé muy bien y aprendí mucho, pero como me cuesta ceder el control, tuve bastantes líos con diversos capitanes. Bastante de ellos mi culpa, se que puedo ser absurdamente exigente. Así fué como después de muchos conflictos y sintiéndome mal por no poder ser el dueño de mi destino en el mar, finalmente me lancé a ser capitán de mi barco. Estudié. Me habilitaron y hoy tuve mi primer salida como capitán.

– Tantos Hamptons, tantos metros, tanto trauma freudiano con la eslora, tanto avión, tanto dueño de mi destino, tanta picha de toro sobre cama de cebollinos confitados a la reducción de Pedro Ximénez… ¿¡¡Y un desagüe es un sistema complicado!!? Venga, no me jodas…

– A un sistema que hace aguas le quitas la fonera y lo jodiste.


– Hablando de foneras, ¿Nos ayudas a elegir el mejor nombre para la nueva Fonera?

– ¡Un voto para Tam-Tam!

– De nuevo, lo que más me llama la atención son los comentarios. Si Martín tiene pasta no creo que se la haya ganado por la calidad de sus escritos. Pero más que lo simple que es escribiendo (¿seguro que sus ideas son suyas?) me sorprende que haya gente como el idiota que le hace una especie de análisis publicitario con alguna idea incluso buena, sin pedir nada. ¿No se da cuenta de lo mal que queda regalando su
conocimiento (bueno, mediocre o malo, eso da igual) a un jeta que, evidentemente, publica esas cosas para que los comentaristas le hagan el trabajo y el estudio de mercado sin gastarse un duro? Si regalas tu trabajo a un farsante esperando que te señale con su dedo divino, luego que no te sorprenda si tu jefe te quiere pagar poco y nada por las horas extra.

– Que sí, que vale, pero yo voto por “Vasoplástico con hilito”.