El Gran Dilema: la Pasta o el Búho (al final fue la pasta, y la gansa de verdad)

Despues de más de una semana de larga y divertida subasta virtual por los hipotéticos derechos publicitarios de Microsiervos(curioso ejercicio, por cierto), se nos planteaba un gran dilema: elegir entre la pasta, es decir, los 17.025 euros anuales que nos ofrecíaOurang (¡gracias por cierto!) o elegir el búho de Ad-free Blog que vimos hoy en Detalles:

adfreeblog

Al utilizar este icono en mi weblog estoy diciendo 

1. Que estoy en contra de la publicidad de empresas en los weblogs.

2. Que creo que la publicidad de empresas en los blogs devalua el medio.

3. Que en este blog no se acepta dinero a cambio de publicidad.

Firmado,

Los autores

Tras haberlo meditado profundamente en una cumbre microsierva electrónica, hemos decidido… ¡Que va a ser el Búho!

(…)

Por Nexus 2.0

Así era el post de Microsiervos, allá por el año 2005. Código libre, libre compartir, p2p a toda pastilla, la cultura no se vende. La sorpresa viene cuando vemos su cabecera a día de hoy:

microsiervos

¡Uy mira! ¡Pero si es un logotipo de una de las revistas de mayor tirada nacional! Pero no…no es lo que parece, seguro que los grandes altruistas de microsiervos, han cedido este espacio de su web gratuítamente por el bien de la divulgación científica patria. Aunque podría ser que no, dada la polémica que ha levantado en el sector la inclusión de microsiervos en los datos del Market Intelligence y el Netview de Nielsen Consulting (el estudio de medios y audiencia más “oficial” para las publicaciones en Internet). El problema vino cuando microsiervos y Muy Interesante agruparon sus URLs en el tracking de audiencia de Nielsen, para sumar visitas y que de esta manera Muy Interesante apareciera más alta en el ranking, cosa que hubiera sido imposible de otra manera, ya que como todos sabemos, en Google, lo que lleva mucho tiempo, posiciona mejor, y si se entra tarde, la dificultad de posicionar bien aumenta. Este hecho, irritó mucho al gurulollas Julio Alonso, como podemos ver en varios de sus post:

http://www.merodeando.com/2009/04/01-una-naranja-y-nueve-manzanas-son-diez-naranjas

http://www.merodeando.com/2008/09/14-neoteocom-vocento-cesiones-de-trafico-tags-y-juego-sucio

Aunque claro, cuando llega la hora, y haciendo gala de su hipocresía, el no tiene inconveniente en hacer cosas parecidas, incluso idénticas. Pero de eso ya hablaremos otro día.

Mientras tanto, lo que dijo el gran Alfredo de Hoces sobre el tema en su momento, después del salto:

Este rollo que se traen los microsiervos con la publicidad resulta absolutamente vomitivo. La verdad es que me la trae al pairo lo que cuatro geeks hagan con su página web, por más que los susodichos sean los trapecistas principales de este Fabuloso Circo 2.0 donde Jorge Cortell doma leones invisibles y Enrique Dans hace juegos de ilusionismo con un puñado de vaguedades tecnológicas, pero no deja de ser otro ejemplo más de la decadencia ética de los tiempos que corren. Lo de estos señores ha pasado de ser una página simpática tipo zapping, de temáticanerd e ínfulas seudo científicas, donde algunas entradas eran interesantes y otras ridículamente pretenciosas, a convertirse en un monumento a la desfachatez y un chirriante insulto a la inteligencia.

No tiene nada que ver que me parezca cuestionable registrar un dominio .com con el nombre de una conocida novela (¿cuánto tráfico le deberán al talento creativo de Douglas Coupland?), que no me guste ese tonillo de pues oye, modestamente, pero hay que ver cómo molo siempre presente en la página, que todo lo geek empiece a resultarme cansino (ya parece que todo el que tiene un iPod, un blog y nociones de UNIX tome café los viernes con Steve Jobs en un VIP´s de Sillicon Valley) o que deteste el amarillismo científico y me parezca una sandez buscarle los tres pies a PI. Todo esto se queda en el terreno de la opinión personal, y yo opino igual que Voltaire: todo lo que dices me pueden parecen gilipolleces, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a tener un blog. Lo que me indigna es ver repetirse una vez más la historia del tránsfuga político, del sindicalista corrupto, del hippie aburguesado, del donde dije digo, digo Diego, delde entrada, no, y todo el largo etcétera. Lo de siempre: se empieza con elcompañeros, no hay derecho a que nos hagan esto y se acaba con el oye, que yo tengo derecho a hacer lo que quiera.

Primero estos señores, autoerigidos en máximos representantes de la pureza y el buenrollismo interneteros, nos adoctrinaron en su visión de una blogosfera grande y libre de publicidad, afirmando que la publicidad corporativa “devalúa el medio” y que hay que apuntarse al movimiento del búho para ser puro de oliva. A mi esto ya me pareció una soberana memez: para empezar no creo que haya mucho que devaluar, y además no veo en qué se devalúa mi opinión por llevar unos anuncios a la izquierda (en mi caso la publicidad se queda en el margen de la página, y en esta columna central en la que escribo mando yo y no influyen ni Google, ni Varsavsky, ni la madre que me parió. De hecho me importa bien poco que los microsiervos sean parte del jurado del concurso de 20minutos al que me he apuntado, por los 3000 pavos y la oportunidad de ser columnista. Me da que no voy a contar con sus votos, pero mis intereses personales jamás han censurado a mi sentido común). Y además no me gustan nada los puritanismos: siempre son un intento de elevar el prestigio propio a costa del prestigio de terceros. Es de cajón: para endiosarse uno hay que demonizar a otro. Tú no eres un blogger de verdad porque pones publicidad, tú no eres un vasco verdadero porque no tienes el PH neutro, tú no eres verdaderamente ario porque tu bisabuelo era polaco. El purista lo que pretende es dividir a la población en varios sectores, declarar como “bueno” aquel al que él pertenece y al resto tildarlos de infieles, paganos, pecadores, etcétera, con objeto de reducir el número de bocas entre las que se reparte el pan, la gloria o las subvenciones.

Luego nos enteramos de que los señores puristas nos la llevaban metiendo doblada una buena temporada: nos estaban colando de soslayo la más vil de las publicidades, la que intenta hacerse pasar por un buen consejo para capitalizar la confianza, la amistad o la simpatía. A mi no me entraba en la cabeza que unos señores informáticos que dicen saber de ciencia y tecnología tuvieran una opinión positiva de ese despropósito tecnológico a gran escala que es FON (por cierto, ¿se ha dado ya algún caso de alguien a quien FON le haya servido de algo?). En breve se supo dónde estaba encerrado el gato: uno de los microsiervos era un fonero a sueldo al servicio secreto de su majestad. Acto seguido, antes de que les cayese la de dios y se les llenase el kiosco de grafitis críticos que les ahuyentasen a la clientela, los acérrimos defensores de la Internet grande y libre le dieron la espalda a aquello de “la web 2.0 se define por el diálogo” pegando el cerrojazo a los comentarios de su página. Y como buenos dioses, van y redefinen la web a su imagen y semejanza afirmando que “el diálogo debe seguirse en otros weblogs”.

Más tarde le endiñan al chiringuito el buscador comercial de Google y volviéndonos a tomar por bobos nos explican que ha sido por problemas técnicos(disculpadme un momento, que son las 17.00 y es mi hora de chuparme el dedo). Y por último, pasándose por el arco del triunfo todo su discurso purista, van y se adscriben al sistema de publicidad contextual AdSense. Pero vaya, que en realidad no es publicidad, es más como un experimento. Bueno, sí que es publicidad, pero por amor al arte. O sea que no es publicidad publicidad. Vamos, apenas unos hilitos de plastilina, que diría aquel.

Claro, alegan que todos tenemos derecho a cambiar de opinión. Sí, por supuesto. Sólo dos pequeñas puntualizaciones. A) no es lo mismo cambiar de opinión que simplemente cambiar de actitud (no han explicado porqué ahora piensan que la publicidad no devalúa el medio) y B) lo que realmente importa es cómo y cuando se cambia de opinión: si uno razona, se da cuenta de los propios errores y cambia de parecer, uno es un sabio; si uno cambia de actitud para ponerse al sol que más calienta (el populismo y el yo os represento primero, y una vez conseguido el PageRank con el apoyo de la masa agradecida, el liberalismo y el y vosotros qué sabréis) y si encima al quedar con el culo al aire se atrinchera detrás de una retórica eufemística no apta para mayores de cinco años, uno o es un hipócrita o un ministro del PP.

Yo no estoy ni a favor ni en contra de la publicidad en las páginas personales; me parecería una gilipollez dividirnos por eso. Allá cada uno. Lo que sí que me planteo es hasta que punto es ético sacar tajada de la publicidad de un sitio donde los contenidos los aportan los usuarios o son corta-pegas de otros sitios. Por ejemplo, si Fulanito quiere informarse sobre el coñazo que le pegan algunos abogados al webmaster de TrabajoBasura y busca en en Google trabajobasura abogados, le va a salir una entrada de Microsiervos que reproduce un texto mío (ellos salen antes que yo porque tienen más PageRank). Entonces Fulanito accede a Microsiervos, que le muestra un anuncio del Bufete de Perry Mason junto a mi texto. Fulanito pincha, y medio dólar que se embolsan a mi costa. ¿No es esto incompatible con eso del copyleft y el cópiame pero no te lucres? Además me resulta curioso que precisamente sean individuos que se definen defensores del software libre (“porque un programador no puede pretender escribir un programa una vez y cobrar para siempre”) y del P2P (“porque un cantante no puede pretender grabar un disco una vez y cobrar para siempre”) los que pretenden montar una página una vez, dejar a los usuarios currándose los contenidos… y cobrar para siempre. Yo creo que lo verdaderamente justo sería que estas páginas que se basan en la colaboración del personal repartieran hasta el último euro de beneficios (una vez descontados los gastos de hosting) entre todos los colaboradores según puntos de karma, cantidad de noticias enviadas, tiempo invertido, etcétera. Si no, se quedan en el modelo de negocio Varsavsky: todos colaboráis filantrópicamente y yo me llevo la pasta.

Si tu respuesta es “ya, pero ejque resulta que la idea fue mia” pues me parece estupendo, pero entonces no me des la brasa con búhos, ni copyleft, ni gaitas escocesas. Yo soy un firme defensor de algunas de estas causas (con ciertas salvedades), pero creo que antes que una revolución lo que se necesita es una epidemia de coherencia. Sin coherencia toda revolución se queda en simple río revuelto, y ya sabemos lo que pasa en estos casos. Demasiados pescadores 2.0 estoy viendo ya.

Pero nada, ahí siguen ellos, evangelizándonos. Ahora a la secuencia “tres de corta-pega, uno de hace un año-dos-tres, uno de frase de House, uno de PI, dos de que cómo molamos” hay que añadirle el “y uno de lavado de cerebro”, comoeste en el que nos enseñan que ahora hay publicidad buena y mala, publicidad aborrecible y publicidad superpráctiquísima de la muerte, o este en el que nos recuerdan que todos tenemos derecho a cambiar de opinión.

En breve los microsiervos se nos vestirán de Teletubbies para explicárnoslo clarito:

-Tinki Winkie se ha puesto en el bolso una pegatina del Naranjito. ¡Tinki Winkie esta haciendo publicidad mala malosa! Pero está lloviendo, y Dipsi necesita un paraguas. ¡Laa Laa vende paraguas! Po le dice a Dipsi: ¿quieres comprarle un paraguas a Laa Laa? Los vende muy baratos. ¡Po está haciendo publicidad super chachi piruli! ¡Uhhhh!

Yo estoy por hacerme una licencia de Creative Commons a medida: “mis contenidos los puede reproducir todo el mundo menos Microsiervos”. Y ya que nos ponemos, podría empezar una buena campaña purificadora. Para la mascota estoy dudando entre un murciélago con el texto “en la oscuridad, todos los búhos son pardos”, una caricatura de Ramoncín diciendo “no al blog-manta, si copias no te forres”, o un escarabajo pelotero con la leyenda “pro-liberty-blog: allá cada uno con su propia mierda”.

En fin, amigos, esta es mi opinión. Sin acritud, espero. Pero por si acaso: ¡Aaaabrazo fuerteeeee!