gonzalez-sinde

Por Nexus 2.0

La cordura se impone finalmente, y el gobierno Zapatero, a la vista del nombramiento de González-Sinde como ministra de cultura, se dispone a recorrer el camino de la defensa de los derechos de los autores y los productores de contenidos. Es sin duda, una decisión valiente, puesto que es en cierto sentido impopular en algunos ámbitos, principalmente en el de los internautas. De ahí que su nombramiento es muy esperanzador en varios aspectos. Por un lado, el gobierno muestra con esta incorporación una clara determinación por proteger los intereses de la industria audiovisual española, que corría el riesgo de quedar en clara desventaja frente a otras que ya contaban con el apoyo de los legisladores en sus respectivos países. De esta manera, González-Sinde hará sin duda un gran trabajo, como conocedora que es desde dentro de los entresijos del mundo del espectáculo y la cultura. Pero el nombramiento es más esperanzador si cabe desde la perspectiva política. Una decisión así, viniendo del PSOE, no puede más que sorprendernos. Por una vez parece que el gobierno ejerce de tal, sin dejarse influir por las encuestas demoscópicas que seguramente hubieran tachado a la decisión de impopular. Al fin, vemos una decisión de Zapatero que no se deja condicionar por el populismo barato al que nos tenía acostumbrado. 
Y por último, la nueva ministra es una manera indirecta de comprobar que a nivel económico, el actual statu quo de la industria es totalmente insostenible. En un contexto de crisis económica que hace perder terreno al gobierno Zapatero día a día, está claro que el gabinete no se puede permitir errores en ese ámbito que sin duda serían de gran coste electoral para el PSOE. Por lo tanto debe desprenderse de los análisis económicos del gobierno que el camino de la libre copia y la vista gorda con el P2P no es en conjunto positivo desde el punto de vista económico, conclusión a la que otros países ya han llegado, pero que no por ser tardía ha de ser mal recibida.

Por todo ello, la nueva ministra abre un camino hacia la esperanza para todos los que defendemos la cultura con mayúsculas en España.