edans-copia1Interesante entrada de Seth Godin, The power of a tiny picture (how to improve your social network brand), sobre la importancia de la foto que ponemos en las redes sociales y perfiles de diferentes servicios en la red: en ausencia de otras impresiones, la foto es la primera imagen que transmitimos, nuestra carta de presentación, y Seth proporciona algunos interesantes consejos al respecto, como utilizar fotografías hechas con calidad, en las que se te vea bien, con fondos neutros o sin elementos de distracción, sin compañía, y sin elementos como sombreros o similares que oculten tu cara. Recomienda evitar las fotos “conceptuales” que aluden a algún “interesantísimo y profundo” elemento de tu personalidad, pero que seguramente sería mejor dejar para la segunda impresión, no para la primera, e intentar transmitir no lo guapísimo que posiblemente seas, sino más bien cualidades como buen humor, simpatía, apertura o entusiasmo. Asimismo, avisa sobre la importancia de escoger un recorte adecuado, y sobre prácticas como poner signos, palabras o mensajes en una foto que pueden ser adecuados en un momento dado, pero inadecuados el resto del tiempo.

Desde mi experiencia, independientemente de mi acuerdo o no con todos los consejos de Seth, la foto tiene, efectivamente, una gran importancia, aunque no sea yo el más adecuado para hablar de ello. Mi experiencia es la de una persona a la que no le gusta salir en fotografías – me gusta estar detrás de la cámara, no delante de ella, lo que ocasiona que mi familia me abronque porque pocas veces salgo en los álbumes de recuerdos – y que por tanto se las ha arreglado habitualmente con muy pocas fotos: la que ilustra el blog es de un fotógrafo de Expansión que me pilló completamente absorto pensando en las preguntas que le iba a hacer a un participante en una mesa redonda que yo moderaba, y la que suelo usar en redes sociales es la última “oficial” del fotógrafo de IE Business School, que empecé a cambiar porque la anterior databa ya de 2002 y me empezaba a parecer poco a ella. Lo único que he intentado es mantener en mi imagen de la red un aspecto medianamente profesional y, como dirían los angloparlantes, clean cut. Fundamentalmente, estar “reconocible”. Siempre he pensado que un blog personal, como un perfil de red social, es lógico que tenga una foto de la persona, y simplemente he usado las que tenía a mano y con las que me encontraba cómodo, sin mayor consideración.

A medida que ponemos un porcentaje mayor de nuestra vida en la red, aspectos como la imagen que transmite nuestra foto y la impresión que da nuestra elección de la misma van a ir teniendo una importancia cada vez mayor. Y como dice Seth, si tras leer su entrada decides cambiar la foto que tienes en tu perfil, adelante: no hay ninguna razón para no hacerlo.