dansclonado1Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Nadie puede mantener su propia mentira durante mucho tiempo, en el caso de Dans ha sido poco más de cinco años. Pero como también es de los que predican una cosa y hacen justo la contraria, se le ve el plumero que da gusto. Después de su bonita entrada de los ecos en la red, claramente motivada por este blog (será que empezamos a amenazar su chollo de cortar y pegar) el señor Dans se ha vuelto a poner en evidencia. Mandamos un comentario con un enlace a este blog, y por supuesto, lejos de publicarlo, predicando con el ejemplo (¿al fin y al cabo no es una “amplificación” o “eco” de su blog, de esas que tanto le benefician?) ha censurado nuestro comentario, como era de esperar para los que lo conocemos de verdad. Las mentiras de este imbécil no tienen límite, como pueden comprobar. Se ve que nos tiene miedo, y por eso no admite ningún link en su blog hacia este, dejando su teoría de los ecos y amplificaciones en Cancamusa pura, como siempre.

A continuación, para los interesados en el texto original (espero que pocos) reproducimos la entrada del Dansito:

 

 

echochamber-hughmacleodEl eco es, en su primera acepción de la RAE, la “repetición de un sonido reflejado por un cuerpo duro”, y en su acepción octava, que también podría resultar de aplicación, la “resonancia o repercusión de una noticia o suceso”.

En Internet, el eco se suele interpretar en forma de cita, de manera habitual y deseable provista de un enlace, aunque en muchas ocasiones sin él. El eco incrementa la visibilidad de un contenido en función del número adicional de personas a las que es capaz de hacerlo llegar: en muchos casos, el eco ha sido utilizado como medida de relevancia, como cálculo de la influencia que un medio determinado posee, tanto mayor cuantos más sitios “se hacen eco” del contenido que publica.

De manera habitual, el trackback recoge algunas de las citas que se hacen a una entrada, aunque no lo hace en todas las circunstancias. En mi caso, muchos trackbacks en una entrada son indicativos de relevancia, aunque para saber realmente el número de referencias que ha cosechado tendríamos que irnos a un motor de búsqueda como Technorati o BlogPulse, y en ocasiones ni eso funciona. Poniendo como ejemplo una entrada reciente como ésta, en la que podemos ver doce trackbacks al pie de la misma, podemos ver cómo Technorati nos devuelve únicamente seis resultados, mientras el Conversation Tracker de BlogPulse  nos ofrece resultados similares. Sin embargo, podemos hacer un ejercicio adicional utilizando Google: tomemos el título literal de la entrada, suponiendo que no sea una frase de uso común, entrecomillémoslo, y lancemos una búsqueda. El resultado es, si hiciésemos caso al número que proporciona el buscador (que hay que tomar con natural cautela), de unas 1430 apariciones. Tras recorrernos hasta el final, llegamos hasta un total de 292, que tras marcar “repeat the search with the omitted results included” se convierten en 832 comprobables recorriendo hasta la última página de resultados (aunque el buscador siga afirmando que existen 1430). En los últimos tiempos, este efecto resulta mucho más pronunciado: un examen de las últimas diez entradas del blog ofrece una media de alrededor de 650 resultados comprobables mediante este mecanismo.

Cualquiera que sea el resultado entre 292 y 1430, la evidencia es clara: el eco generado por una entrada en el blog es muy superior a lo recogido por los trackbacks o por los buscadores especializados. Muchos de dichos resultados adicionales son los llamados “blogs copy&paste“, que se limitan a generar una página a partir del feed de un tercero o terceros y, típicamente, suplementarlo con publicidad de relleno o con AdSense, esperando obtener algunos ingresos de visitantes despistados. Se trata de una práctica que va en aumento, que en ocasiones aparecen en los trackbacks, pero que habitualmente, al no aportar valor añadido de ningún tipo, son calificados como spam y consecuentemente eliminados. Otros resultados son generados automáticamente por herramientas de diversos tipos, o sirven como repositorios personales o para diversos colectivos. Y si tienes suerte, puede que incluso tengas algún anti-blog, resultado inequívoco de la popularidad, que recoja tus entradas con el fin de criticarlas, ridiculizarlas o de incluir supuestos comentarios censurados, intentando servir como punto de encuentro para pobres y patéticos resentidos en pos de una supuesta “justicia divina”. En su conjunto, unos y otros conforman “el eco del blog”, algo que juega un papel fundamental en el impacto del mismo: amplifica los resultados en las búsquedas, aproxima los contenidos a quienes de manera natural no los habrían visto, y colaboran a la hora de dotarlo de relevancia. En ocasiones, cuando en algunos de esos sitios, como es el caso de Menéame, se desarrolla una conversación que puede aportar algunos elementos interesantes, hasta se puede capturar para mostrarla dentro del propio blog si ellos resulta interesante, dotándola de los mismos mecanismos de control que el propio blog tiene.

De un tiempo a esta parte, el número de C&P blogs se ha disparado. Dada la naturaleza ilimitada y no espacial de la red, la cosa tiene entre poca y ninguna importancia: Internet no “se llena”, e incluso cuando explotan los contenidos de terceros mediante publicidad, el impacto en las cuentas de resultados de los blogs comerciales objeto de la copia es entre poco y nulo. Independientemente de la licencia que el blog original utilice para sus contenidos, la idea de perseguir semejante insignificancia mediante los correspondientes mensajes a Google, a las redes de publicidad, a quienes hospedan los contenidos o incluso a abogados especializados resultará seguramente en un conjunto de frustraciones poco recomendables, a cambio de una eficiencia más bien escasa. En mi caso, ni puedo hacer nada, ni mucho menos me interesa: la licencia de mis contenidos es un CC BY, por convicción y porque, siendo profesor de una escuela de negocios, tiene poco sentido intentar limitar los ingresos que otros puedan generar con mis contenidos (y más aún cuando el ruido generado me beneficia claramente). Los ingresos económicos directos vía publicidad no son ni mucho menos la razón de ser de esta página, e incluso suponiendo que dichos blogs me restasen ingresos de alguna manera (cosa más que dudosa), el papel amplificador que juegan compensa con mucho dicho efecto.

¿Tiene importancia esta creciente proliferación de C&P blogs? Desde mi punto de vista, ninguna. Ni creo que se deba hacer nada para evitarlos, ni que siquiera se pueda hacer. Mi preocupación vendría precisamente al contrario, si en el futuro, cuando haga búsquedas como las arriba descritas, obtengo páginas de resultados escasas o vacías en lugar de obtener varios cientos de impactos como ocurre hoy en día. La naturaleza de Internet requiere de un importante reajuste mental a la hora de considerar este tipo de temas. ¿Nos dirigimos a una web en la que determinados contenidos aparecen repetidos hasta la saciedad por todas partes? Pues sí, puede ser. ¿Y qué?