twitterprohibidoImpresionante documento: la Asamblea de Madrid prohíbe a Reyes Montiel, Diputada de Izquierda Unida, actualizar su cuenta de Twitter desde la Comisión de Investigación. Hay más información en el blog y en lapágina de Twitter de la diputada. Tras la publicación de una noticia en El País en la que se recogía el uso de Twitter por parte de Reyes, la siguiente consecuencia ha sido su prohibición, sin tener muy claro el porqué ni el cómo. De acuerdo con las explicaciones de la propia diputada en su blog, la cosa resulta de todo menos coherente:

“Podría hacerlo a través de blog. Podría enviar sms por doquier. Podría incluso radiarla por teléfono. Pero no, el problema es el twitter. No puedo usarlo en la sala de la comisión hasta tanto la mesa regule y por lo tanto prohíba el uso de esta herramienta tan peligrosa. Reconocen que no hay razón legal alguna para prohibirlo. Reconocen que no pueden evitar que lo use. Incluso reconocen que yo lo puedo hacer fuera de la sala.”

Twitter es una herramienta de uso completamente emergente en política. Su promesa de servir como vehículo de transparencia a la hora de narrar el diario personal de los representantes de los ciudadanos ha sido acogida por numerosos parlamentarios de todo el mundo, incluyendo  el Reino Unido y los Estados Unidos. En el Uno de los más conocidos humoristas norteamericanos, Jon Stewart, ha tratado incluso el tema en clave de humor en su Daily Show. Sin embargo, en España vamos y lo prohibimos, algo que no solo resulta prácticamente imposible (Twitter es conocido por su facilidad para escribir actualizaciones desde todo tipo de dispositivos sin ningún tipo de complicaciones), sino que además, es una estupidez. En una democracia civilizada, la tecnología debe ser utilizada, entre otras muchas cosas, para que los ciudadanos puedan monitorizar lo que hacen sus representantes en la función pública. Resistirse a eso, a día de hoy, es algo completamente contra natura.

Lógicamente, alguien ha sobrereaccionado, y seguramente con un criterio mucho más provocado por la ignorancia que por algún tipo de actitud liberticida. Alguien ha oído campanas, no ha sabido donde, y ha sacado la vara de prohibir. La rectificación será, imagino, bastante rápida, aunque dado el carácter de la noticia, dudo que evite que alcance los circuitos de los grandes blogs y medios internacionales. Si es que estas cosas de la tecnología las carga el Diablo…