kindleiphoneMe ha gustado mucho la jugada de Amazon de hace unos días, que reitera el carácter de servicio frente al de producto de su oferta: una aplicación para iPhone que replica la funcionalidad del Kindle. Obviamente, no convierte la pantalla del iPhone en un dispositivo E Ink ni amplía su tamaño, pero comunica con el repositorio de Amazon exactamente igual, permite la descarga de libros, el manejo de la lectura con la misma gama de funcionalidades (previsualización de libros, ajustar tamaño del texto, marcar páginas o leer anotaciones), y una adicional: la llamada Whispersync, que posibilita retomar una lectura y sincronizar todas las anotaciones de un libro que estaba siendo leído en otro dispositivo. Simplemente, tus libros se convierten en algo que figura en tu estantería de Amazon, y a los que puedes acceder desde cualquier dispositivo, lo que permite, por un lado, la posibilidad de “disfrutar de un Kindle aunque no tengas un Kindle”, pero también cuestiones adicionales como la de leer desde diferentes dispositivos, o acceder al servicio desde fuera de los Estados Unidos (aunque esta posibilidad, por lo que he visto, se encuentra por el momento inaccesible).

La iniciativa refuerza, como comentábamos, el carácter de servicio de Amazon y su fuerte compromiso con la idea del libro electrónico, el escenario ideal para la estrategia de la compañía: un libro ya no es un libro, sino una “entidad líquida” que vive en un estantería virtual, a la que se puede acceder desde diferentes dispositivos, pero que mantiene la integridad de lo que hacemos en cada uno de ellos. Es la virtualización total del libro, sin vincularla a ni a un papel, ni a un dispositivo específico. Mientras otros competidores se centran en las ventas de sus dispositivos, Amazon da claramente un paso más allá. Una visión estratégica clara, que cada día me gusta más.